Category Archives: Uncategorized

Impresionismo e impresionables

“La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto.” G. Bernard Shaw

Cuando uno mira algo muy de cerca, es probable que pierda la noción de lo que está viendo, por carecer de algo fundamental en la percepción: perspectiva. Esto ocurre tanto en el tiempo como en el espacio, tanto con las personas como con las situaciones y las ideas. Por ejemplo, y por rescatar la actualidad, uno puede fijarse en el comportamiento estúpido del aficionado del Villareal que lanzó un plátano a un futbolista negro y concluir inmediatamente que el fútbol, el Villarreal y, porqué no, España entera es un reducto de racistas impresentables. Por este lado, ya tenemos un ejemplo de situación extrapolada por, digámoslo así, los impresionables. Ya advirtió Churchil cuando fue preguntado por la opinión que tenía de los franceses: “Lo siento pero no tengo ninguna: no los conozco a todos”. Aún así el legado no cuaja: estamos rodeados de estadísticos avezados.

En otro orden de cosas, es recurrente oír el reproche al Partido de la Ciudadanía y al propio Albert Rivera de no posicionarse políticamente – en el paradigma de quien reprocha, naturalmente -. Por mucho que él y las personas de su partido repitan que existe una inclinación liberal y progresista, pero que lo fundamental estriba en la recuperación de los valores genuinamente democráticos y, dicho sea de paso, la ética simple de la honradez, la integridad y la consecuencia…pues no parece que cuaje. Hay más interés puesto en asentar el prejuicio que en atender a las respuestas.

Ahora, con el paso del tiempo – igual que el cuadro impresionista a medida que se pinta – se va observando la evolución de la agrupación de Rivera a medida que van calando sus posicionamientos. El gasto en campaña electoral de Ciudadanos es ridículo en comparación con, pongamos, UPyD. Ya no digamos con rojos y azules… espectacular. La velocidad con que ha dimitido el Sr. Canyas ante su imputación – ni lejanamente comparable en gravedad con la de los que siguen apoltronados a la izquierda y a la derecha – no tiene parangón en nuestro triste escenario político. La audacia de las propuestas para una Europa que avance de verdad hacia la unión – partidos transnacionales, candidatos independientes, la denuncia de la vergüenza de la duplicación estrasburguiana y su propuesta de supresión… – hace parecer ridículo el discurso político tanto de los partidos partitocráticos como de los personalistas y nacionalistas – por cierto, ¿porqué se presentan estos últimos? -.

Esto es lo que ocurre con las grandes obras impresionistas, con los grandes hombres y las grandes iniciativas y movimientos: a medida que se les observa con la suficiente perspectiva, uno va tomando noción de su belleza, su grandeza y su importancia.

Mientras tanto, el ruido de los impresionables y sus rápidas conclusiones inundan los medios de comunicación, las conversaciones de bar y los chismorreos cotidianos.

Uno elige: Claude Monet o Belén Esteban. Y en el ejercicio de libertad que supone cualquier elección, nos encontramos ante la responsabilidad de saber entre qué cosas elegimos, como primer paso.

A finales de este mes son las elecciones europeas, y ya sé, se me ve el plumero…pero fíjese que no pido que vote a Ciudadanos. Pido que vote en un ejercicio de auténtica responsabilidad, informándose bien, reflexionando y sopesando con cuidado las distintas alternativas.

Difícilmente podemos esperar que mejore nuestra calidad democrática si no somos parte activa en la transformación de nuestra sociedad. Esta durísima crisis debe ser nuestra oportunidad. ¿No lo cree?

jaime trabuchelli

Impressionisme i impressionables

” La llibertat suposa responsabilitat . Per això la major part dels homes la temen tant . ” G. Bernard Shaw

Quan un mira una cosa molt de prop, és probable que perdi la noció del que està veient , per no tenir una cosa fonamental en la percepció : perspectiva . Això passa tant en el temps com en l’espai , tant amb les persones com amb les situacions i les idees . Per exemple , i per rescatar l’actualitat , un pot fixar-se en el comportament estúpid de l’aficionat del Villarreal CF que va llançar un plàtan a un futbolista negre i concloure immediatament que el futbol , Villarreal CF i , perquè no, Espanya sencera és un reducte de racistes impresentables . Per aquest costat , ja tenim un exemple de situació extrapolada per , diguem-ho així , els impressionables . Ja va advertir Churchil quan va ser preguntat per l’opinió que tenia dels francesos : “Ho sento però no tinc cap : no els conec a tots ” . Tot i així el llegat no qualla : estem envoltats d’estadístics avesats .

En un altre ordre de coses , és recurrent sentir el retret a Ciutadans i al propi Albert Rivera de no posicionar-se políticament – en el paradigma de qui retreu , naturalment – . Per molt que ell i les persones del seu partit repeteixin que hi ha una inclinació liberal i progressista , però que el fonamental rau en la recuperació dels valors genuïnament democràtics i , dit sigui de passada, l’ètica simple de l’honradesa , la integritat i la conseqüència … doncs no sembla que qualli . Hi ha més interès posat en assentar el prejudici que en atendre les respostes .

Ara, amb el pas del temps – Igual que el quadre impressionista a mesura que es pinta – es va observant l’evolució de l’agrupació de Rivera a mesura que van calant els seus posicionaments . La despesa en campanya electoral de Ciutadans és ridícul en comparació amb , posem , UPyD . Ja no diguem amb vermells i blaus … espectacular . La velocitat amb què ha dimitit el Sr Canyas davant la seva imputació – ni llunyanament comparable en gravetat amb la dels que segueixen apoltronats a l’esquerra ia la dreta – no té parangó en el nostre trist escenari polític . L’audàcia de les propostes per a una Europa que avanci de veritat cap a la unió – partits transnacionals , candidats independents , la denúncia de la vergonya de la duplicació estrasburguiana i la seva proposta de supressió … – fa semblar ridícul el discurs polític tant dels partits partitocràtics com dels personalistes i nacionalistes – per cert , per què es presenten aquests últims ? – .

Això és el que passa amb les grans obres impressionistes , amb els grans homes i les grans iniciatives i moviments : a mesura que se’ls observa amb la suficient perspectiva , un va prenent noció de la seva bellesa , la seva grandesa i la seva importància .

Mentrestant , el soroll dels impressionables i les seves ràpides conclusions inunden els mitjans de comunicació , les converses de bar i les xafarderies quotidians .

Un tria : Claude Monet o Belén Esteban . I en l’exercici de llibertat que suposa qualsevol elecció , ens trobem davant la responsabilitat de saber entre quines coses triem , com a primer pas .

A finals d’aquest mes són les eleccions europees , i ja sé , em veu el llautó … però fixeu-vos que no demano que voti a Ciutadans . Demano que voti en un exercici d’autèntica responsabilitat , informant bé , reflexionant i sospesant amb cura les diferents alternatives .

Difícilment podem esperar que millori la nostra qualitat democràtica si no som part activa en la transformació de la nostra societat . Aquesta duríssima crisi ha de ser la nostra oportunitat . No ho creu ?

jaime trabuchelli

Quién me mandaría a mí meterme en esto

En esta travesía que C´s ha emprendido a través del erial ideológico y ético del mundo político español, hacen falta unas alforjas repletas de ilusión y talento. Precisamente eso, con una ética insobornable de fondo, es lo que transporta el magnífico cuadro de las personas que representan este Movimiento Ciudadano, que está encendiendo por momentos la moral de muchas conciencias sedientas de una verdadera opción de futuro en España.

Reconozco con cierta vergüenza que no conocía al Sr. Nart. Por otra parte, puedo decir sin equivocarme que el juicio que me he hecho de él, tras seguir meticulosamente todas sus intervenciones y escritos, en vivo y en diferido, es totalmente limpio, sin condicionante alguno. Y estoy francamente impresionado.

No es fácil encontrar a alguien que haya sabido como él retirarse en el momento justo, cuando el partido obrero de España empezó a mostrar sus miserias y él sintió la náusea; a alguien que haya vivido con tanta intensidad dentro y fuera de este país todos los avatares políticos, sociales, económicos y culturales de los últimos 40 años, y haya adquirido y cultivado un conocimiento enciclopédico y genuinamente correspondido con la realidad…y siga manteniendo esa pasión inquebrantable por la verdad, la honestidad y la más profunda humanidad – nada de lo humano le es ajeno -.

Javier Nart es creíble porque se lo ha ganado y porque, simplemente, lo es. A sus 67 años es un chaval lúcido y certero, que presenta con la mayor claridad y frescura un universo ideológico plagado de experiencia personal y, oh maravilla, virgen de sectarismo.

Javier Nart no ha saltado de nuevo a la esfera política para regalarle los oídos a nadie, para lanzar ningún eslogan ni para contar milongas. Ha venido a dar un puñetazo sobre la mesa y decir, con toda la legitimidad, que qué coño pasa aquí, que no damos abasto con tanto sinvergüenza y tanto descalabro político, económico y social. “Quién me mandaría a mí meterme en esto”, debe pensar.

Yo sólo siento gratitud hacia este hombre, que no necesita hacer lo que está haciendo pero que nosotros sí le necesitamos, y mucho. Y como yo, miles.

Albert Rivera sabe muy bien lo que hace, y como se encargó ayer de hacernos saber, tiene un plan. “Tenemos un plan, no os preocupéis”. A mí esto me resulta obvio, y se va desgranando de manera sencilla y necesaria a través de los movimientos que va efectuando C´s, sin prisas, sin ansiedades, con gran consistencia y un atractivo creciendo exponencialmente. No tienen voceros que vayan contando en todos los medios cada paso y cada avance, pero esto, la Historia nos lo ha enseñado, no hace falta. Lo que es genuino, auténtico, valiente y valioso acaba por abrirse camino de la mejor manera.

Al tiempo señores.

Gracias, Sr. Nart.

jaime trabuchelli

El Cambio de Paradigma

“Los paradigmas son poderosos porque crean los cristales o las lentes a través de los cuales vemos el mundo”

Stephen Covey

Ha empezado la campaña europea y sólo veo una luz.

El viejo paradigma, corto de miras, gastado, lastrado de compromisos dudosos, proclive a la corrupción y carente de ideas, cansa hasta a sus propios exponentes. Desde el más conocido y oficial de ellos hasta los más noveles o inexpertos, todos siguen el río que les lleva de manera consciente o inconsciente. No quieren oír hablar de regenerar la democracia en el verdadero sentido de la expresión, por mucho que llenen su boca y los medios de propósitos tan hueros como bien sonantes, porque el sistema actual es el que alimenta su forma de vida. Una forma de vida a expensas de todos los que trabajan y producen. Pero no lo pueden evitar: se les nota el hastío. Porque el ser humano sin ilusión se marchita, y no puede haber ilusión cuando lo que te mueve no es promover un mundo y una vida en común mejor, como debe ser la vocación política, sino un sueldo y una comodidad creciente a costa del contribuyente. Y a veces como mucho, fíjense, simplemente la pereza mental, el discurso aprendido y no tener ganas de planteamientos ni de cambios, lo que da como resultado la renuncia al verdadero progreso.

Desde luego que C´s representa el nuevo paradigma, no lo dude. Hace pocos días presencié en directo cómo los camareros de un hotel de Madrid pujaban por entrar a una sala de la que suelen huir durante las conferencias de los políticos porque “no transmiten nada”. Estaba hablando Javier Nart. Y hace meses presencié el mismo entusiasmo, la misma ilusión: hablaba Albert Rivera. Sintomático. ¿Por qué?

Es muy sencillo. No mienten. No venden humo. Miran a los ojos. Tienen algo verdaderamente importante que decir: ha llegado el momento de cambiar. Los ciudadanos están silenciados, se les hace pagar por los abusos de los corruptos y los políticos han dejado hace tiempo de desempeñar su verdadera función: hacer progresar la democracia y sus valores. Pero todo esto se propone sin romper con todo lo que se ha conseguido, apreciando el camino recorrido e intentando reconciliar a la sociedad civil con su futuro. Propuestas muy claras y rompedoras – aunque muy sencillas y obvias -: verdadera separación de poderes, independencia de los medios de comunicación, responsabilidad civil subsidiaria de los partidos políticos en casos de corrupción de sus integrantes, listas abiertas….aire fresco para un ambiente que se ha vuelto irrespirable. ¿Cómo es posible que el poder judicial sea elegido a dedo por el poder político? ¿Cómo es posible la dependencia económica de muchos medios de comunicación con el poder político?¿Cómo es posible la condonación de deudas de partidos políticos con las entidades financieras públicas que ellos mismos controlan?…y un largo etcétera de inexplicables tropelías con las que todos estamos indignados, forman parte de un paradigma estancado donde el poder se alimenta de sí mismo y no está verdaderamente al servicio del ciudadano.

La honestidad y la política pueden ir de la mano, no es una labor heroica y ha sucedido más veces. No es que ahora todos roben, pero nadie denuncia. Y eso te convierte en cómplice: desde los SMS corporativistas del Sr. Rajoy a Luis Bárcenas hasta el aferramiento incomprensible de la Sra. Alvarez a la vicepresidencia del BEI. La ciudadanía merece estar gobernada por personas que tengan un comportamiento intachable, independientemente de la ideología que representen. Hoy, la ética, la “polética”, es un debate prioritario, ya que las ideologías pierden todo su valor cuando son ensuciadas por la corrupción. Qué prefiere usted: un corrupto de su partido o un hombre honesto de cualquier otro. Es sencillo.

La alternativa está ahí. Los paradigmas cambian como las estaciones: a su tiempo. Hace frío en Bruselas, en el Congreso, en el Senado y en la calle… pero empieza a soplar una brisa tibia, y unas florecillas naranjas empiezan a verse en el camino.

Permítanme que me ilusione, y que les invite.

jaime trabuchelli

Transparencias

Hoy sale una noticia en los medios: una ONG publica los resultados de aplicar un cuestionario de supuestas buenas prácticas de transparencia a los partidos políticos del país. Han salido muy bien parados partidos como IU, UPyD y ERC, y sorprendentemente no tanto un partido como C´s, que no debe un céntimo a la banca y que es el único que no acepta donaciones de empresa alguna. Curioso.

En este momento, una vez más, tomo conciencia de cómo puede manipularse un concepto hasta desnaturalizar por completo la virtud que refiere. IU, partido inmerso en una de las tramas de corrupción más grandes de la historia de este país, partido de origen comunista que ha tenido a sus representantes sentados en los consejos de administración de las cajas sin abrir la boca en ninguna de las torpelías que se han cometido y que mantiene una deuda con los bancos de 13 millones de euros, ERC ídem del lienzo… ahora son modelos de transparencia. Pues va a ser verdad, a su pesar. Se les transparenta todo, y cada vez más.

Repsol, Telefónica o La Caixa aparecen como beneficiarios de la ONG que realiza el estudio. Curioso. Organizaciones No Gubernamentales beneficiadas por beneficiarios gubernamentales de ida y vuelta. Algo así como la reforma de la Ley de Financiación de Partidos Políticos, una tomadura de pelo al ciudadano abriendo la puerta de atrás – Fundaciones – para abastecer el insaciable apetito de millones de los partidos políticos tradicionales.

Si me va usted a auditar según sus criterios, yo le auditaré según los míos: usted recibe dinero de empresas, y yo no – le podría contestar Ciudadanos -. De modo que yo soy más independiente que usted y menos sospechoso, por mucho que no anuncie cuándo le remití al Tribunal de Cuentas unas cuentas irreprochables, Tribunal, por cierto, compuesto por personal elegido por los propios partidos políticos a los que audita: in-audito oiga, ya me entiende. Más puertas traseras.

Pero en fin. Mientras la ciudadanía siga votando PPSOE porque la vulnerabilidad es extrema cuando estamos propensos a creer cualquier cosa por pura pereza mental, estaremos expuestos a engañiflas de medio pelo, puertas traseras zafias e insultantes y demás colección de afrentas.

Aun así no nos cansemos. Queda mucho por decir, mucho por denunciar, mucha trampa por desarticular y mucho artículo para desentrampar hasta que todo quede razonablemente transparente, que la gente no anda sobrada de tiempo ni de ganas para descorrer los velos.

jaime trabuchelli

Convivencia e Identidad

La Historia de la Humanidad es un largo y accidentado camino hacia la convivencia. Civilizaciones, culturas, religiones, filosofías y ciencias, sistemas políticos y todo tipo de organizaciones han buscado un sentido y una forma de descubrir y establecer un orden para poder estar juntos, al menos sin matarnos, como la mínima expresión de la solidaridad. Y los logros han sido muchos. Los historiadores son muy conscientes de los enormes avances de nuestra especie en este sentido, y todos sabemos muy bien que queda un largo camino por recorrer.

Los nacionalismos han sido a menudo, y sobre todo hace ya muchas décadas, una legítima vía para deshacerse de yugos y dominaciones innecesarias y nocivas para pueblos con una historia y entidad cultural, económica y social sobradamente contrastadas. En la actualidad este tipo de situaciones se han extinguido casi en su totalidad, y somos testigos, en especial en Europa, de un curioso fenómeno en el que contrastan dos tendencias contrapuestas. Por un lado, hay una conciencia general de la necesidad de constituir un verdadero Estado Europeo que aglutine las naciones de la UE en un todo armónico y homogéneo en su heterogeneidad, para poder ser protagonistas en los siglos venideros y no meros comparsas. Por el otro, un afán de algunas zonas geográficas en erigirse estados independientes, viene generando ruido y controversia desde el inicio de este siglo no sólo en Europa – Escocia, Cataluña y Crimea por ejemplo, con grandes diferencias entre ellas – sino también en el continente americano, en el caso de Quebec, como exponentes más conocidos.

Probablemente todos busquen convivir de una manera más adecuada a sus intereses polarizados, pero qué duda cabe que en ninguno de los casos mencionados ese afán de independencia puede venir como respuesta a la opresión ni a la falta del respeto a los derechos humanos que, por poner un ejemplo icónico, fueron el origen de la revolución pacífica de la India contra la ocupación británica, consumada con la declaración de independencia el 15 de agosto de 1947.

La democracia seguramente sea perfectible, pero una cosa es clara: ningún sistema de organización política conocido en nuestra historia ha sido capaz de mantener un mejor nivel de convivencia y de progreso cultural, social y económico. Nadie puede negar solventemente esta realidad. Y es indudable que toda democracia – legítima – tiene su base en la voluntad popular. En el caso español, la Constitución de 1978 establece los principios en los que se basa nuestra democracia. Evidentemente no es una escritura sagrada inamovible y sujeta a dogma, faltaría más, pero tiene la suficiente autoridad moral como para merecer el respeto de todos los españoles, ya que el conjunto de los partidos políticos la refrendaron, partidos políticos elegidos por los ciudadanos de manera limpia y transparente, tras un referéndum histórico en el que la aprobaron 15.700.000 españoles frente a 1.400.000 que se opusieron a su aprobación: un 88 % de apoyo.

Claro que es legítimo, dentro del juego democrático, que tiene unas reglas claras como la ley, cualquier reivindicación que pueda suponer un deseo de independencia de un territorio, un aumento de su autogobierno , un fortalecimiento de la lengua propia y un largo etcétera. Lo que es del todo inaceptable e inasumible, y en esto cualquier etiqueta que se quiera poner es partidista, es plantear la insumisión a la ley porque no se adecua a tus pretensiones. Jugar sucio en la escena política es tergiversar los hechos, manipular los datos y la historia y desinformar a la población para conseguir unos objetivos que, si bien son legítimos per sé, quedan afeados por los medios que se utilizan para llegar a ellos. No está mal ser independentista, separatista o plantear que es injusto el reparto de competencias o riquezas; eso es legítimo y pertenece al ámbito de la política y del debate público, con toda corrección. Pero si por esta vía no llega usted a cumplir sus objetivos o pierde la paciencia porque el camino pareciere largo, plantearse que las reglas pierden validez y promulgar públicamente su incumplimiento es romper la baraja. Y el que rompe la baraja se convierte en enemigo de un logro que nos ha llevado todo el tiempo que dura nuestra historia como nación.

En nuestro país, desde las instituciones, no ha habido cumplida respuesta a este reto. No se ha sabido poner en valor la grandeza e importancia del logro que vino con la transición, ni se ha sabido honrar públicamente con la suficiente fuerza, claridad y contundencia. Esta es mi impresión. A su vez, las reivindicaciones nacional-separatistas tienen su origen en controversias de una naturaleza cualitativamente muy inferiores a aquello que quieren violentar por el camino, y esto es tremendamente injusto y perjudicial no sólo para Cataluña y España, sino para Europa como mínimo. Un ejemplo lamentable y, finalmente, un cuadro desconcertante.

La libertad, la identidad y la convivencia se conjugan perfectamente cuando se honra aquello que ha puesto los cimientos a los logros presentes. Es infantil e imprudente la manipulación de la historia, cuando menos, y en definitiva remite a la falta de autoestima última de quienes requieren inventar quién son, para proyectar quién quieren ser y hacia dónde quieren ir. Que medren con tan pobres mimbres denota una alarmante falta de visión y didáctica por parte de quienes deben ser portavoces de este extraordinario país llamado España, y que se han dedicado en los últimos lustros a coquetear con el nacionalismo para perpetuarse en el poder, poniendo en peligro lo que con tanto esfuerzo, talento y generosidad se ha conseguido antes de ayer. Dignos herederos de Maquiavelo, han hecho gala de un pragmatismo carente de ética y muy alejado de los valores que deben inspirar el auténtico progreso.

El Partido de la Ciudadanía es a mi criterio la única formación que esgrime en su ideario de manera inequívoca y coherente, firme y creíble, todo aquello que España necesita urgentemente y que nadie, siquiera tímidamente UPyD que arrastra el estigma del escisionismo y al que se une VOX a última hora, ha tenido el coraje de sostener sin fisuras desde hace 30 años.

Es por eso que mi voto, hoy como nunca, no me deja lugar a dudas. Votaré a Ciudadanos con todas las de la ley.

jaime trabuchelli

El Tesoro de la Democracia

La democracia es un gran sistema para organizar la convivencia. Si miramos hacia atrás un poco, y no sólo hacia el futuro impacientemente (no hay riesgo de estancarse) podremos comprobar cómo nunca en la Historia de la Humanidad ningún otro sistema consiguió un bienestar y una equidad mayor (aunque incompleta). Por otro lado, en el mundo, hay una tendencia perversa hacia sistemas autárquicos en los que un pequeño grupo que pretende, en el mejor de los casos, conocer las soluciones a todos los problemas, embarca al resto de su sociedad en un proyecto oscuro y no participativo donde el abuso de poder y la corrupción acaban por ser la seña de identidad de su “gestión”.

En las democracias con mayor tradición, aparecen problemas que pertenecen a un orden de cosas cuantitativamente distinto a las democracias más jóvenes, y cualitativamente diferentes a los que surgen en los regímenes autárquicos. Esto, que puede parecer una obviedad, a menudo se pasa por alto. Por poner un ejemplo reciente, el Sr. Meyer habló en la campaña de las europeas de que en Cuba no había presos políticos y que los Estados Unidos mantenían cierta suerte de guerra a través de su bloqueo económico a la isla. Del mismo modo algunas formaciones recientes vuelven a poner sobre la mesa planteamientos neo-marxistas como soluciones a la redistribución de la riqueza cuando la experiencia nos ha mostrado que acaban funcionando exactamente al revés. Y por irnos a su próximo contrario, formaciones de extrema derecha en Francia y Croacia – en auge – vuelven a plantear el cierre progresivo de las fronteras al enemigo extranjero siguiendo el mismo camino autárquico que muchas naciones africanas.

Todo esto es un aviso a la clase política y a la sociedad en general. Cuando la democracia no avanza, retrocede. No hay estancamientos. Cuando la desidia, el conformismo y la mediocridad medran en las instituciones, cuando el debate político deja de ilusionar a través de ideas potentes y diseños del futuro audaces y avanzados, que amplíen las libertades y fomenten el bienestar social, económico y la solidaridad, las tentaciones de romper la baraja acaban cuajando en salvapatrias organizados y todo tipo de movimientos basados en emociones primigenias: la derrota de la razón. La democracia es más frágil de lo que imaginamos y las libertades han sido muy difíciles de conquistar como para que ahora vengan iluminados a tirar por tierra todo lo alcanzado al grito de que tienen la nueva solución a todos los males. Lo más curioso de estos personajes es que para diseñar las nuevas soluciones utilizan los mimbres de los que ahora critican y desprecian. Muy curioso.

Qué magnífico favor nos haríamos si apreciáramos en toda su dimensión la herencia democrática que hemos recibido y le diéramos un nuevo y gran impulso. Primero sanear. Hemos heredado un árbol fuerte, que ha crecido de forma a veces admirable y a veces caótica, que ha dado frutos magníficos y otros extraños y amargos. Ha sufrido y sufre plagas, talas incomprensibles y desviaciones peligrosas que han hecho peligrar su supervivencia. Porque la libertad es el camino, y cuando es así, sólo podemos ir hacia mejores metas. La generosidad comienza en el pensar, en un pensar en nuestros hijos, en nuestro futuro y en una sociedad que avance de manera armoniosa, en la que el poder se distribuya de la manera más extendida posible. Al final, la utopía anarquista está más cerca de la democracia que del marxismo; y no lo digo yo, sólo hay que observar la realidad sin prejuicios.

Dentro de nuestra democracia, la economía de mercado sigue siendo un misterio cambiante en muchos aspectos, porque depende de unos pocos en la misma medida que depende de todos. Ha demostrado ser posible incluso dentro de regímenes extrañamente autárquicos como el chino, lo que da idea de su capacidad de adaptación. El problema es que cuando se regula demasiado resulta disfuncional en la misma medida que cuando se regula demasiado poco. Y ahí andamos, sintonizando al son de varias músicas que son los distintos sectores de la sociedad y los grupos de poder. Y mientras intentamos afinar – desde una perspectiva histórica hoy muy necesaria y en desuso – otros vienen con terremotos y sacudidas varias que nos obligan a sostener con fuerza el tesoro de la democracia.

En eso estamos.

jaime trabuchelli

Más allá de la hora y el minuto

“Las soluciones a los grandes problemas no surgen de los mismos paradigmas que los generan”

Las épocas de bonanza económica suelen traer al final de su ciclo una crisis que aunque resulte ser finalmente igualmente económica, viene generada por una crisis ética. Es fácil pensar en la antigua Roma, incluso en la Grecia clásica e igualmente en la España del siglo XIX, por poner tres ejemplos.

En la España que nos toca vivir han confluido actualmente varias crisis que nos han traído a un momento moderada, peculiar y modernamente catártico: una crisis económica, una crisis política, una crisis social y una más, institucional. Seguramente otras crisis de carácter secundario pueden surgir o haber surgido ya a medida que se desarrollan las primeras. Realizar ahora un ejercicio de perspectiva, estando en el ojo del huracán, es todo un reto que voy a intentar abordar aunque sólo sea para no ser uno más que da la hora y el minuto.

La gran velocidad a la que se genera y caduca la información, las desigualdades crecientes entre las rentas del capital y el aumento del nivel de vida dado por un crecimiento económico más lento en proporción (Piketty) y una no menos notable crisis de valores sobrevenida con el creciente desprestigio de las religiones y la ausencia de referentes éticos de calado (el Papa Francisco es de las pocas excepciones), están llevando a una desorientación notable de la ciudadanía a la hora de posicionarse y de generar alternativas sólidas en torno a las que reconstruir una civilización que se enfrenta a retos de colosal magnitud: la sostenibilidad del planeta y la destrucción del hombre por el hombre.

Más que mezquina es atroz la frivolidad con la que enfrentamos nuestros problemas domésticos mientras olvidamos la esclavitud infantil y de la mujer, el hambre, la sed y la miseria en la que se encuentran cientos de millones de seres humanos.

Y no me desviaba del tema sino muy al contrario, esta visión global nos ofrece una visión de nuestra España (que no es más que todos nosotros conviviendo juntos) con los ojos del que mira a Europa y al Mundo con bien intencionado sentido crítico, y acaba con buena parte de la ceguera que genera mirarse permanentemente el ombligo. Para superar con éxito los grandes problemas a los que nos enfrentamos no podemos ser pequeños en nuestras ideas, en nuestra generosidad y en nuestra consideración del otro. No podemos estar permanentemente criticando al que piensa distinto en una actitud pueril crónica que nos saca por completo del espacio de las soluciones. Es la hora de ilusionarse con una nueva perspectiva, desmontando prejuicios y etiquetas y siendo valientes: los grandes pasos hacia delante se dan sólo con iniciativas que apuestan todo al bien común y que no dejan lugar a dudas sobre su bondad y conveniencia.

Si España quiere seguir avanzando en su solidaridad y en su camino hacia una integración europea no puede perder por el camino el afecto de sus ciudadanos y la convivencia de sus pueblos: debemos encontrar entre todos el espacio en que gustarnos, con fórmulas e ideas nuevas que pueden venir desde la descentralización de la capital financiera hacia otra comunidad que no sea la madrileña hasta la reubicación de otras muchas instituciones en un mensaje claro de unidad en la diversidad, redistribuyendo los centros del poder estatal y de paso la sensación de espectador que en buena lógica pueden llegar a sentir muchos habitantes extra capitalinos. Dos referéndums a nivel nacional serían más que convenientes: el del derecho a al autodeterminación de las comunidades autónomas y el de Monarquía – República. Háganse a nivel nacional ambos y el sentimiento de participación de la ciudadanía en la vida política del país, la voluntad de los partidos políticos y el gobierno de acercarse a los españoles quedará patente y tremendamente reforzada. Todos los análisis que se vienen haciendo estos días, estos meses, estos años sobre las consultas son extraordinariamente pequeños y miopes: la participación ciudadana en las decisiones de calado de un país nunca han perjudicado a ninguna nación del mundo. Pronunciémonos pues todos ante dos preguntas claras: ¿Quiere usted que las comunidades autónomas puedan decidir de manera vinculante sobre su independencia de España? Y ¿Prefiere usted la Monarquía Parlamentaria actualmente vigente en España o la República como forma de Estado?

Ya somos mayores. Ya estamos maduros y quien se crea en una élite superior poseedora de una sensatez y una razón superiores al pueblo español no está en condiciones de aportar nada a nuestra democracia. Bueno, sí: con toda seguridad, acelerará su decadencia.

A mí me parece muy bien que tenga que haber una estabilidad institucional, paz social y todo lo necesario para ser un país próspero capaz de conservar y mejorar su estado de bienestar. ¿Cómo no? Ahora bien, que no se puedan plantear cuestiones como las que he expuesto más arriba sin que a uno le tachen de anti sistema o de ingenuo que no sabe establecer las prioridades del momento, me parece lamentable y ciertamente reaccionario.

La corrupción generalizada en las instituciones es un problema de enorme magnitud no sólo por sus repercusiones económicas en el bolsillo del contribuyente, sino por el mazazo moral tremendo que impacta directamente en el ánimo de todos. Y el estado de ánimo de los habitantes de un país es la clave para el buen funcionamiento general de éste. El paro que vivimos actualmente es resultado de haber vivido al día en el amplio sentido de la palabra, con políticas oportunistas dirigidas a perpetuarse en el poder y con un desinterés flagrante por orientar la educación, la industria, la investigación, el desarrollo y la innovación hacia una creación de empleo sostenible, consistente y con visión de futuro.

Hay millones de personas en nuestro país que constituyen una mayoría muy silenciosa, muy trabajadora y responsable y que está muy desilusionada con el rumbo que han tomado los acontecimientos de un tiempo a esta parte. Hay un enorme talento en España, reconocido en el mundo entero. Enorme talento en Cataluña, Asturias, Canarias o Extremadura, qué más da. Empresas de gran éxito internacional, forjadas a base de brillantes ideas y muchísimo trabajo y sacrificio, a las que hay que ayudar, apoyar y defender. Pero España necesita también grandes políticos que sean capaces de escuchar el clamor de los ciudadanos y aplicar eficazmente medidas en todos los ámbitos que hagan nuestra vida mejor. Primero necesitan democratizar sus propios partidos para que todos podamos elegir a alguien que a su vez a sido elegido, y no un dedo que apunte y tache según los afectos. A partir de ahí los engranajes de la democracia podrán iniciar una nueva etapa en la que progresivamente podamos ser actores y testigos de una verdadera separación de poderes y un auténtico control sobre las buenas prácticas en todas las instituciones.

Con la casa en orden, seremos cada vez más capaces de poder ayudar a un mundo que se desangra, porque por muy mala que consideremos que es nuestra situación, la mayor parte de la humanidad se mata por el pan y la sal, y las más terribles atrocidades campan por sus respetos en la mayor parte de los territorios de esta Tierra tan maltratada. Por mal que estemos, no estamos en esas. Y debemos ayudar, mucho más que ahora.

Si has llegado hasta aquí, todo mi reconocimiento, porque hasta a mí se me ha hecho largo. Un abrazo,

jaime trabuchelli

El Debate de Ayer: La España que Viene

La sexta noche de la semana, la de ayer sábado, fue digna de mención: tuvimos un debate que anuncia una nueva generación de políticos, un estilo nuevo y muchos brillos.
Es cierto que se ha recuperado la pasión por la política y que muchos ciudadanos antes indiferentes ahora se acercan a los partidos emergentes y a los nuevos planteamientos sacudiéndose la indiferencia que se había apolillado en sus almas durante veinte años o directamente durante toda su vida, porque nacieron ya en la vieja y decadente política. Fue grato encontrarse a Samper en vez de a Cañete o Arenas, a Garzón en vez de a Cayo Lara y a Irene Lozano en vez de a Rosa Díez.

Hay una gran diferencia entre el debate que hubo antes de las europeas en la misma cadena, que si fue muy loable por dar voz a los partidos emergentes, no lo fue tanto por el mal planteamiento del mismo y la actitud infantil de Eduardo Inda haciendo una suerte de preguntas pueriles sobre Europa para poner a prueba los conocimientos de los invitados, que en muchos casos le sacaron los colores al demostrarle que sabían infinitamente más que él de los más variados temas. Afortunadamente en este debate, que sintomáticamente reunió a los antiguos partidos y a los que emergen con fuerza (PP, PSOE, UPyD, IU, Podemos y Ciudadanos), el planteamiento y el moderador (que tuvo una voluntad de imparcialidad notable), resultaron muy superiores.

Si una cosa quedó demostrada respecto a la disyuntiva República – Monarquía, es que no es el tema que interesa. Sí que sirve para plantear colateralmente otros asuntos que surgen en este debate como la corrupción, la reforma de la Constitución o la regeneración democrática, que sí están dentro de los intereses principales de los ciudadanos, pero como tema central, el replanteamiento del modelo de estado no es algo que esté en las prioridades de la agenda de nadie.

Ya entrando en los planteamientos que se expusieron, me llamaron la atención varias cosas. Antonio Carmona, más que un verso suelto dentro del PSOE me parece un párrafo inexplicable, pues estaba de acuerdo con casi todos los participantes del debate – insólitamente – y casi nada de acuerdo con su partido en general. Eso es algo que se debe mirar bien.
Borja Semper es un hombre inteligente, respetuoso y con aire de buena persona. Me gustó mucho y espero que el PP que venga se parezca más a él y menos a lo que le antecedió. Hizo una buena autocrítica de la corrupción en su partido, una buena defensa de la introducción del límite de gasto público en la Constitución – aunque no criticó la forma en que se hizo, que es muy criticable – y luego le entraron los pudores de no querer entrar en los temas internos de los partidos, más bien con un enfoque PPSOísta – no entró con el PSOE – que real, puesto que cuando le tocó el turno a Podemos no pudo resistirse a hacerlo. La maniobra fue sutil pero clara: si no entro en el PSOE ellos no entran en el PP, mientras que entro en Podemos y no hablo de Ciudadanos porque el silencio es lo mejor cuando veo que perdería en todos los aspectos. Hábil pero hipócrita. Maquiavelo reloaded.

Isabel Lozano presentó buenas maneras, debatió con serenidad y respeto y sufrió los ataques de un Antonio Carmona que ve por dónde se le pueden escapar los votos. Interesante que estuviera ella y no Rosa Díez, que o bien se siente demasiado poderosa para estar en el debate o en el partido la encuentran demasiado inoportuna para representarlos. Quizá los dos motivos estén relacionados.

En el caso de Pablo Inda, perdón, Eduardo Iglesias…vaya, que lío; Pablo Iglesias digo, no fue su día. Al final uno es víctima de aquello que utiliza, pues los medios y los fines suelen estar íntimamente ligados, y en este caso su medio tertuliano, inestimable ayuda para el éxito electoral, fue un Eduardo Inda encabritado y desbocado que le atizó por doquier reclamándole su declaración de la renta, su bolivariano clientelar y la falta de democracia interna en su partido. En los dos primeros temas no entró – lo del primero fue llamativo, pues reivindicó su exhibición de nómina pero no parece que quisiera traer su IRPF al siguiente programa -, pero se defendió con cierta solvencia en el último. En cuanto a lo de Monedero y el cotilleo de sus críticas al propio Pablo Iglesias, me pareció juego sucio.

Alberto Garzón fue combativo pero flojo argumentalmente. Albert Rivera es mucho Albert Rivera para Garzón, aunque Cayo Lara es su verdadero enemigo – de Garzón, digo -.
Por fin Albert Rivera. Tiene una rapidez y una claridad de ideas que no veo en ninguno, y la habilidad de presentar soluciones que intuitivamente siempre parecen las mejores, me van a disculpar los demás. Y es que cuando alguien plantea algo que ve positivo y que aporta, no duda en reconocerlo y sumar. Se deja copiar sin problemas, es más, lo celebra y no alardea, porque es un hombre que representa a un partido cuya vocación es mejorar la democracia de este país: todos los integrantes del Partido de la Ciudadanía estarían encantados de no tener que dedicarse a la política porque todos los partidos políticos hubieren incorporado la regeneración democrática a sus estatutos y de facto a su quehacer diario.

Gracias a La Sexta, porque está abriendo su espacio a nuevas voces y colaborando de manera importante en esta nueva etapa política de España.

jaime trabuchelli