Elecciones en España: el bufet del infierno

A medida que uno reflexiona sobre el tiempo político que nos ha tocado vivir en este país maravilloso que habitamos, se da cuenta de que lo que ve es exactamente lo que parece: una danza infernal de personajes desorientadísimos acerca de lo que está bien y lo que está mal. Y eso en el mejor de los casos; muchos ni siquiera consideran que haya unas cosas que estén bien y otras que estén mal, sino que se limitan a considerar lo que sirve a sus intereses y lo que no, sin plantearse siquiera la conveniencia de analizar si esos sus intereses son éticamente limpios o no.

Bienvenidos al bufet del infierno. Pueden ustedes elegir cuatro menús diferentes, principalmente. Lo siento, pero no podemos atender especialidades alimentarias, ni alimentos sin gluten ni siquiera exentos de alérgenos según. Verán, son menús cerrados y los alimentos vienen sin etiqueta, sin denominaciones de origen ni trazabilidad alguna.

Menú número 1: Pollo con Patatas (PP)

El pollo esta pasado de fecha, lo sentimos. Muchas de las papas están podridas. Es decir, sabemos que le va a sentar mal, que le va a producir vómitos, diarrea, fiebre y erupciones cutáneas. Pero en fin, lo más probable es que sobreviva; al fin y al cabo ya lo ha comido tantas veces que se ha familiarizado con los síntomas y hasta los ha llegado a considerar normales. Es un menú muy popular, por extraño que parezca.

Menú número 2: Pizza de Salami con Orégano y Espárragos (PSOE)

Es un menú raro. Los ingredientes de esta pizza no pegan ni con cola. Al principio parece que tiene buena pinta pero cuando le vas a hincar el diente está cruda, insípida y te quedas con hambre. El chef está muy orgulloso de su pizza, pero ni el maitre, ni los camareros ni la mayoría de los cocineros lo entienden. Cada vez lo piden menos.

Menú número 3: Potemos

Aquí no se trata de comer, sino de purgarse. En esta parte del bufet te dicen que este menú es para curarte si todos los demás menús te sientan mal, si eres intolerante a todo lo demás. Todos los alimentos son amargos a más no poder o muy picantes. Muchos están podridos pero como pican tanto no te das cuenta de entrada. Luego, cuando vas al baño, no sabes si te estás purgando o te has intoxicado nuevamente. El caso es que al final pierdes peso. Te ofrecen un postre – un final dulce lo llaman – pero lo cierto es que nunca queda.

Menú número 4: Castañas (C´s)

Muy completo el menú: de primero, sopa de castañas. De segundo, pollo con castañas – el pollo es del mismo proveedor que el primero -. De tercero, pizza de castañas – el secreto está en la masa -. De postre, un marrón glacé. Por cierto, son todas pilongas. Las buenas las esconden o las tiran a la basura.

Para beber, agua del manantial de antate, conocida como Agua Antate, distribuida por Esloquehay S.A.

Y eso que de la Escuela de Cocina patria salen unos cocineros magníficos. Pero en el lobby cerrado de los restaurantes del bufet, sólo llegan a chef los que no saben cocinar. Es extraño.

Los mejores doctores recetan resilientil, positivina y esperantina. La verdad es que a mí me van muy bien los tres. Conservo mi energía, mi mente está lúcida y no me siento pesado. Y, por cierto, desde que me llevo mi taper al restaurante me siento mucho mejor. Es lo que tiene haber trabajado ya en esas cocinas…

 

jaime trabuchelli

 

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