Aquiles, Prometeo y los ágrafos

Es sumamente interesante observar el baile de los posicionamientos políticos de los principales periódicos españoles en estos últimos compases de la campaña electoral.

Recuerdo cómo hace ya treinta años un buen profesor de filosofía de mi colegio, El Pilar, nos explicaba cómo la verdadera naturaleza de las personas se observaba en las situaciones límite, cuando la tensión a la que estaban sometidas era máxima. Cuando las circunstancias eran cómodas y favorables, nos contaba, era muy fácil pasar por lo que no eran. Esto se me quedó grabado a fuego y es una enseñanza que se ha ido revelando como cierta ante mis ojos en más ocasiones de las que puedo contar. Me sonreía muchos años después al escuchar por primera vez, de la voz de Carlos Herrera, la expresión “los cojones en Despeñaperros”, en una variante interesante de la cosa.

En esto, los medios parece que, al calor de las elecciones más decisivas y significativas en nuestro país desde hace cuarenta años, están realizando movimientos estratégicos en su lenguaje, que es una versión estratégica y táctica del politiqués al modo impresionista.

El País, que desde las navidades de 2014 inició una descarada campaña de apoyo y promoción a Ciudadanos, fotos y entrevistas en portada incluidas, de un tiempo a esta parte – un par de meses y progresivamente – está añadiendo manzanas a la cesta de un Pedro Sánchez en horas bajas, una aquí y otra allá, hasta culminar hoy mismo – minuto y resultado – en un significativo titular que advierte un viraje hacia la derecha del partido nananja, amén de un especial sobre el Sr Sánchez y su plan para España, retrato cool incluído. A mi entender, este equilibrio inesperado responde a un doble motivo: el contentamiento de un Felipe González volcado con Kent y de una Soraya Sánchez que sube enteros muy dePrisa.

La campaña “salvar al soldado Sánchez” esgrimida por Rivera es un reproche de megáfono a sus efímeros pero muy efectivos mecenas, inédito por otra parte en la historia de sus discursos.

Por otra parte, desde El Mundo, mucho más reacio a dar crédito explícito a C´s en su etapa García – Abadillo – ruinoso mayordomo -, está virando de manera significativa, en fondo y forma, en su nueva y en mi opinión, muy acertada etapa de David Jiménez. En el gremio se comenta que no tiene capacidad de maniobra, pero yo no estoy de acuerdo. Notas desde Aquilea me parece un bautismo iniciático y toda una declaración de intenciones desde su tribuna: promete morir de pie antes que sobrevivir de rodillas. Esperemos que no caiga de ese sendero difícil e ingrato que emprende, y si lo hace, que recupere el norte rápidamente. El nuevo El Mundo ha optado decididamente por desmarcarse del bipartidismo, o así me lo parece, realizando un apoyo de supervivencia a Ciudadanos, en el sentido de ser muy conscientes de que no es lo que dice ser pero que no puede ser peor de lo que hay. Un idealista de corazón como David Jiménez ve las cosas rápido, tiene una intuición de tan largo alcance que no puede traer de sus viajes del entendimiento más que diamantes. Se sabe extemporáneo y se aferra a la épica de Aquiles, desde su ensordecedora calma, exigiendo la dignidad de lo sublimemente inútil. Tiene más mundo dentro de lo que El Mundo podrá soportar.

Aquiles

 

Aquiles

El naranjismo confeso de Pedro J, romántico irredento – a Dios gracias, Prometeo liberado – no va a impedir lo que ya está ocurriendo en el flamante desempapelado: el desenmascaramiento de un partido que puede ser una transición hacia otra cosa pero que está muy lejos de ser representante de los aires limpios. Elocuente es el estudio publicado hace pocos días por la asociación +Democracia – que cuenta entre sus valedores a Jordi Sevilla y Josep Piqué – en el que apenas supera un dos sobre diez – en cuanto a regeneración democrática – el partido que se dice representante máximo de la sociedad civil y de dicha regeneración. Varios periodistas de  El Español conocen ya de primera mano lo que está ocurriendo tras el decorado de cartón piedra con el que nos golpeamos en cadena los Truman del show naranja.

Prometeo

Prometeo

Ya veremos qué sucede en esta semana que nos queda de estertores, de mensajes ad hoc, con un Rivera algo desfondado, un Sánchez coleccionista de clavos ardientes, un Pablo Iglesias cómodo en su vuelta al relax de la soberbia y un Rajoy más cómodo aún en su infame estrategia de sentarse a la puerta de su casa para ver pasar el cadáver de su enemigo.

Ninguno es lo que queremos, pero son lo que necesitamos para conocernos como sociedad y asumir, de una vez por todas, nuestra responsabilidad individual. Gustavo Bueno lo dijo sin ambages: “En España tenemos el cerebro hecho polvo”.

 

jaime trabuchelli

 

 

 

 

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