Los peligros de Penélope Glamour

Penelope-Glamour

 

Me explico:

¿Cómo puede autonombrarse embajadora de la regeneración democrática, independiente inmaculada en misión especial, una persona que “linchó” públicamente a Francisco Sosa Wagner​ por contar con extrema elegancia los pecados de UPyD?

Recordemos que le dedicó perlas como esta: “Va a resultar difícil que alguien te iguale en mezquindad”, “Se camina más despacio, pero se llega más lejos acompañado”.

En ambos casos encontramos hechos paradójicos. En primer lugar, en su acepción de “falto de nobleza de espíritu”, difícilmente se puede, con el paso del tiempo, atribuir mezquindad al Sr Sosa Wagner en su posicionamiento. Más al contrario, encontramos en su postura e iniciativas el aroma de un hombre íntegro que actuó acorde a sus principios, cuando Ciudadanos no tenía ni de lejos las perspectivas actuales, y que hizo una demostración de estilo, que la señora Lozano bien haría en tomar como guía si decidiere variar su rumbo, cosa harto improbable. En segundo lugar, más que velocidades observamos decisiones que hieden, despidiendo el tufo de la descomposición de la integridad en los tristes montones de compost del vulgar oportunismo. Pero además la Sra Lozano se permite llamar la atención a los que nos tapamos la nariz ante tan vergonzosa decisión – “No nos pongamos estupendos” – aludiendo a una independencia falsa. Falsa porque la verdadera independencia no es elegir tu esclavitud, sino asumir las incertidumbres que abre la renuncia a la oportunidad inmediata en favor de los principios ciertos.

Señora Lozano: la soberbia supone, en su ceguera, que las justificaciones, los auto engaños, resultan suficientes para nublar el criterio de las personas que nos rodean; y en caso contrario, la descalificación por todo argumento completa el cerco a lo que usted llamará coherencia y el observador independiente sectarismo. Ha interiorizado perfectamente el paradigma de su madre política.

Por su parte, Pedro Sánchez – presumiblemente “el breve” – sigue jugando a ser político, a ser secretario general del PSOE. El, víctima a sueldo del consejo de administración de Cajamadrid, fiel seguidor de Churchill – “De fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo” – ha contratado a una jardinera experta en pisar lechugas para arrancar las malas hierbas. Sin duda hará ambas cosas con efectividad, excepción hecha de quien le haya puesto la silla mientras sea dueño del almacén. En este último caso, consultar su biografía de fidelidades como si fuera el I Ching.

Maquiavelo hizo mucho daño, no lo calculó él bien. Y dado que su prédica parece ser la troncal del paradigma que nos gobierna, no parece quedar más que dilucidar quién es el más hábil con la traducción y el sable. A falta de saber cuál será la colección de otoño del “ariete morado”, se perfilan los “Díaz del Sur” – por parte de madre y de padre, los Sanguinello – como los más dotados para transitar los decorados ilusorios de nuestro particular Holliwood patrio.

Pero que nadie se llame a engaño, que esto va de fines, no de principios. Los valientes no apuestan; simplemente, no los ves en los casinos más que para cerrarlos.

 

jaime trabuchelli

 

 

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