El que fue a Sevilla perdió su silla

Hoy leemos en El País cómo el mensaje que se viene fraguando desde hace más de un año, toma forma explícita en un comunicado escondidamente oficial. Lo que se acordó ayer en Andalucía marca el rumbo al país.

Decididamente, Ciudadanos, cocinado por Jose Manuel Villegas y presentado por Albert Rivera, toma la opción de apoyar a un PSOE representado por Pedro Sánchez y cocinado por Susana Díaz en su feudo sureño.

Con ese fin, con ese entrenamiento, con esas armas, se presentó Rivera – Villegas al fondo de la foto – en la capital hispalense, en una declaración de intenciones que sólo usa representar en contados, puntuales y muy señalados momentos.

Aparentemente es un envite valiente, pero no lo es en realidad. Del mismo modo que Movimiento Ciudadano parecía una apuesta moderna, decidida, independiente, de pura raíz democrática, pero que finalmente fue un aborto; el hijo de una mujer estéril. Nunca hubo tal voluntad por parte de aquellos que impulsaron esas faes de 15M vestidas de Massimo Dutti – del perro flauta al gato piano -.

Aun así, Ciudadanos hubiera tenido una oportunidad de ser la lista más votada el 20D. Ya no lo será. Y no lo será por el pecado original: la falta de verdadera ambición, de verdadero arrojo, de verdadera valentía. La apuesta era la regeneración democrática. Quiero decir la apuesta en la que tántos creimos, con la que escondidamente soñamos una mayoría millonaria de españoles, que somos soñadores irredentos, con corazón de Quijote y hábitos de Sancho.

No será Ciudadanos la lista más votada porque se apuntó al carro del PSOE junto a la Torre del Oro. De la misma manera que no es el adalid de la regeneración democrática porque no ha creído en sí mismo hasta las últimas consecuencias. Quien admite padrinos en las magnas tareas, abandona las tareas magnas y asume las de los padrinos.

Pero todo llegará. Algo se fragua en España. Es la parte buena de nuestra idiosincrasia, como insatisfechos crónicos que somos, eternos defensores de nuestra independencia.

 

jaime trabuchelli

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