Sin Noticias del Rey Salomón

Miles y miles de años en guerra perpetua, asesinándonos incesantemente, con períodos bélicos crónicamente superiores en duración a los paréntesis de paz. Millones y millones de cadáveres, niños, ancianos, mujeres y hombres, exterminados, torturados, masacrados.

Luego vino la democracia, los Estados de Derecho. La ley. Los parlamentos, la guerra dialética, a menudo sucia, pervertida, viciada. Pero ya no nos matábamos, ya no era la guerra el marco de nuestro devenir. Cinco minutos en la historia, un rato, breve, especial. Borrón y cuenta nueva, sin abrir la caja de los truenos, ¿Cómo si no?

NacionalismoEinstein

Las fronteras, los muros, todos trazados con sangre, no deben violentar las voluntades, guillotinar la convivencia, sembrar la enemistad, la desconfianza. No más. Para eso ha sido todo, para eso se han escrito las más horrendas páginas de la historia, redactadas en el hedor de la ira, la ceguera, la más absoluta ignorancia. De aquellos barros miopes de la suspicacia, la codicia, la falta de humanidad, solidaridad, fraternidad y filantropía, los lodos de la masacre, de las generaciones diezmadas, los pueblos perseguidos: lesa humanidad.

¡Qué frágil es nuestra memoria! ¡Qué terrible es nuestro olvido, nuestra falta de reflexión, el embotamiento del buen juicio!

Una masa organizada de iluminados pretende conseguir la independencia política de Cataluña a cualquier precio, despreciando una ley que ha costado miles de años conseguir que se respetase, que se estableciesen líneas rojas en los trazos gruesos. Sí, cierto es que el trazo fino contiene un sinfín de tropelías, vulneraciones, vergüenzas. Desgraciadamente, así es.

PatriotismoPerich

El respeto a la ley no es una cuestión política, es una cuestión de seguridad básica, una cuestión de cohesión social, una cuestión primordial que no se halla, hoy por hoy,  sobre la mesa de ninguna negociación respetable.

Observar con tristeza a un President de la Generalitat despreciando públicamente la ley que le ha dado legitimidad en su cargo y alentando con proclamas simplonas, verdaderos insultos a la inteligencia y a la dignidad intelectual de los ciudadanos, diciendo cosas que no son ciertas a sabiendas, únicamente como propaganda, cortinas de humo denso y fétido, en un acto profundamente inmoral, y observar igualmente la incapacidad de los gobiernos de turno para explicar de manera sencilla lo que puede y lo que no puede ser, sin duda debido al respectivo complejo derivado de su falta de autoridad moral – quid pro quo, unidos por la debilidad cómplice -.

Llamar a la desobediencia de la ley en un país en paz, que le ha costado sangre, sudor y lágrimas recuperarse de una guerra fratricida y 40 años de cruel dictadura, es profundamente inmoral. Es como reclutar adolescentes para la guerrilla para enriquecer a un puñado de líderes corruptos.

Los cabecillas de esta bizarra iniciativa están a menudo inmersos en procesos de corrupción política, malversación de fondos públicos, cobro ilegal de comisiones, evasión fiscal… Nada distinto a lo que ocurre en general en el panorama político patrio. Además, pretenden escalar la trama y encerrarse en su propio engaño ejerciendo el control de la información, la educación deformante, las cuentas públicas, las fuerzas de seguridad.

¿En nombre de qué o de quién? ¿Catalunya? ¿Los catalanes? ¿ A quién quieren engañar? ¿Piensan que somos estúpidos, que la historia no es suficientemente elocuente por sí misma como para revelar el cáncer del sectarismo y desvelar a los farsantes charlatanes, vendedores de humo?

Una división de intelectuales de medio pelo justifican lo injustificable, creyendo que sus arbolitos argumentales están imbuídos de una especie de halo mágico, capaz de convertir al pensamiento único a cualquier ciudadano que se vea ungido por su influjo irresistible.

Yo no soy nacionalista, no soy sectario, no soy excluyente. Amo España, naturalmente. En ella vivo y convivo. Del mismo modo amo Europa y La Tierra. En ellas vivo y convivo. Y así ad infinitum.

La responsabilidad de los que siembran la semilla del odio, del rechazo, de la insolidaridad, el sectarismo, la arrogancia  y el desprecio, es inconmensurable. Suspenso en la asignatura de la vida.

No. No es una cuestión política. Es una cuestión moral, de respeto al otro, de solidariad, convivencia y valores.

Si aún no hemos aprendido cuál es el origen de todos nuestros males, de todos los desastres que han tenido su génesis en nuestra Europa durante milenios, no cabe ninguna duda de que los volveremos a reproducir. La propia estima no debe alimentarse jamás del desprecio al otro. No es un balance, no es cuestión de economía, no te hace mejor lo que al otro le haga peor, no es un recurso limitado. El orgullo de ser quien eres debe ir de la mano de la admiración al otro por ser lo que es.

No, no es una cuestión de independencia. Todo lo contrario.

 

jaime trabuchelli

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *