Sembradores de vientos

Es un misterio formidable cómo una semilla vacía es capaz, en las condiciones apropiadas, de dar a luz un magnífico árbol,  miles de frutos, sombra, cobijo, y el oxígeno que permite la vida.

La semilla recoge toda una historia en sí, toda la experiencia de la vida en una sencilla, insignificante forma. Vivimos gracias a estas minúsculas maravillas entregadas a la tierra, sacrificadas siempre en algo más grande: no hay mayor humildad y generosidad.

sembrarvientos

El ser humano siembra sueños. Frágiles e imposibles en su origen, descartados invariablemente por la miopía de los cínicos, pero que encuentran tierra fértil en los mejores corazones, en los espíritus más nobles.

Un líder político es un sembrador. Por doquier esparce el grano en los corazones y las mentes de sus potenciales votantes, con la esperanza de obtener cosechas abundantes y frutos de calidad, en el mejor de los casos. Por el camino toma todo tipo de decisiones e iniciativas, que van manifestando la naturaleza de sus intenciones, la calidad de sus motivos.

Hoy Mariano Rajoy manifiesta que no le gustan nada los pactos municipales que está observando: alianzas de cinco partidos de extrema izquierda cuyas propuestas se alejan sustancialmente del gran proyecto europeo. Ahora parece que no hubieran existido nunca los acuerdos con Pujol, ni problema alguno con los EREs de Andalucía a la hora de encadenar pactos. Parece que la corrupción sistemática en su partido y en el de su ahora mimada Susana Díaz, no tenga ninguna responsabilidad en que una buena parte de la sociedad desconfíe del sistema y busque una ruptura con una estructura de poder invadida y parasitada por las hordas de los prebostes de la corrupción. Ahora se lamenta, mientras se ve abocado a sortear los bultos que inundan el firme, escurridos sistemáticamente, pero que cíclica e inevitablemente vuelven a aparecer a cada paso de su camino. Los orientales lo llaman karma, y en el lenguaje de la calle, escupir hacia arriba.

El lehendakari Urkullu ha llegado tarde, aunque su disculpa no contuvo peros. Indudablemente no los tiene en Despeñaperros, pero lo ha suplido mostrándolos en público a tamaño natural. Asumir los errores sin excusas renuevan la oportunidad. Esto es algo de lo que deberían tomar nota muchos; muchísimos. Aun así, no debemos santificar lo que es un mínimo de decencia irrenunciable.

En otro orden de cosas, bien haría Ciudadanos en exigir una iniciativa de reforma de la Ley de Partidos Políticos en lugar de pedir primarias al PP. En esta reforma – la que propone la asociación +Democracia es muy completa – se contemplaría la exigencia de las mismas y aportaría una base legal suficiente para que se celebraran con las suficientes garantías, y no como sucede actualmente. La existencia de una Comisión de Garantías independiente dentro de los partidos, es a la democracia interna lo que la existencia de un poder judicial verdaderamente independiente a la separación de los poderes y por extensión, a la salud democrática. Por tanto, parece inexcusable la exigencia de todo lo anterior si queremos dar contenido real a un hermoso discurso y no sólamente chapa y pintura.

Mientras tanto alguien nos debería explicar qué es el PSOE hoy en día.  Actualmente se asemeja al País de las Maravillas, un lugar en el que todo es posible e imprevisible y en el que la lógica natural se quiebra una y otra vez. Las “alicias socialistas“, menguadas en su descenso, parecen aspirar al agigantamiento a base de comerse un pastel de pactos multisabor que, lejos de devolverles las mayorías soñadas, pueden convertirse en su mar de lágrimas en un futuro no muy lejano.

alicia

En este río revuelto, Podemos queda en la orilla lanzando la caña, regulando su discurso en un alarde de dosificación propio del riego por goteo inventado por el israelí Blass en los años 60. Hay que reconocer la maestría estratégica a este “partido forrest gump“: le siguen multitudes pero nadie sabe a ciencia cierta adónde va; sólo corre.

Un noble y leal ejercicio del poder debe alimentarse fundamentalmente de lo que traes, antes de operar bajo su influjo. El poder es una prueba a la solidez de las convicciones, de los principios, de la generosidad que emana del espíritu de servicio. No parece ser la tónica. El actual orden otorga demasiado poder a demasiados individuos, incapaces en su inmensa mayoría de hacerlo conducir adecuadamente por el tendido eléctrico de su escala de valores. Tomar conciencia de este problema colectivo del que todos somos responsables, nos debería llevar a establecer unos mecanismos de control robustos, independientes, que velaran fehacientemente por el buen funcionamiento del sistema, mientras todos nosotros, como sociedad, superamos esta adolescencia transgresora en lugar de creernos y hacer creer, que estamos bien entrados en la edad adulta. Así quizá, en vez de demonizarnos unos a otros, crezcamos a partir de la clara conciencia de lo que somos y dónde estamos.

¿Quién pondrá el cascabel al gato?

 

jaime trabuchelli

 

 

 

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *