De una Democracia Paternalista a una Democracia Responsable

Somos el resultado de nuestra historia y los artífices de nuestro futuro. Lo que hagamos con nuestro tiempo – materia prima universal – es de tal importancia que es virtualmente imposible de calibrar.  Asumir el enorme grado de libertad que poseemos es tan difícil como decidir cuán valientes queremos ser.

La revolución de la información que ha supuesto internet y que están suponiendo las energías limpias y sostenibles, están a la espera de un correlato ético, filosófico y político.

Cada vez afinamos más para conseguir una eficiencia de los recursos, una sofisticación en los materiales y un cuidado estético que sin embargo no encuentran réplica adecuada en un perfeccionamiento del comportamiento y la implementación de los valores. Esto es de especial aplicación, como es bien sabido, en el ámbito de la política.

Desde muchas asociaciones y fundaciones se da voz a esta necesidad. Ahí están +Democracia, Transparencia Internacional, Fundación Civio, Libres e Iguales, Change.org, y muchas más. Cada una hace hincapié en ámbitos más o menos diferentes, iniciativas similares, pretendiendo dar cauce a necesidades encaminadas a la lucha contra la corrupción, cambios, refuerzos, remodelaciones de leyes que puedan garantizar un mejor funcionamiento de las instituciones y en definitiva, que nuestra Constitución pueda ponerse en valor y ser garante de los valores que promulga y que día a día se ven denostados por los poderes político y judicial, y muy frecuentemente, por los medios de comunicación.

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Sin embargo, estas asociaciones – cuya labor es enormemente meritoria – no acaban de tener el peso que pretenden, que sería necesario, porque tienen un insuficiente poder real, y desde la sociedad, la ciudadanía y los distintos grupos de presión no acaban de seguir de forma masiva sus propuestas. Tampoco existen cauces legales suficientemente  robustos que puedan establecer una verdadera correa de transmisión entre las demandas de la población y los órganos de decisión política.

En la base del problema, y por tanto, de la solución, se halla un sistema educativo enraizado en una cultura instrumental, encaminado a servir los intereses económicos, mucho más que a formar personas en el sentido más amplio de la palabra. Este sistema es, evidentemente, el que convierte a los individuos en técnicos, discos duros repletos de información que no integran, no metabolizan, y nos coloca muy lejos del espíritu humanista que pudiere llevar nuestra civilización a un estado evolutivo cualitativamente superior.

La defensa de los derechos humanos, de valores como la libertad, la solidaridad, la responsabilidad social y con el medio ambiente, encuentran en las democracias más avanzadas unas defensoras que, aunque superiores a cualquier otra organización del poder que hayamos conocido, aún no son capaces de garantizarlos al nivel en el que la humanidad necesita y demanda.

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Es sorprendente cómo asumimos con naturalidad unas ideologías viejas, caducas e inoperantes, heredadas del convulso S XX, bajo cuyas etiquetas la política ejerce un juego de poder partitocrático que no sirve a los intereses reales que la sociedad espera de sus representantes; mejor dicho, que cada vez espera menos.

Una democracia mucho más directa, en la que la sociedad pueda intervenir de manera estructurada a través de las tecnologías de la información sería capaz de influir de manera ágil y decisiva en el rumbo de un país verdaderamente dueño de su destino. Una democracia articulada, canalizadora de los deseos del conjunto de la ciudadanía, aprovecharía de manera efectiva una revolución de la información que pone a disposición de todos elementos de juicio suficientes como para establecer un criterio mucho más válido y legítimo, de manera global, que el que pretenden tener unos representantes más atentos a hacer prevalecer sus propios intereses en la lucha de poder – político y económico – que a cumplir el espíritu que inunda las campañas electorales y que, posteriormente, se pervierte de manera invariable en la praxis de la gestión pública.

La ley obliga a presentar la declaración de la renta, a cumplir con la enseñanza obligatoria, a respetar las normas de tráfico y a pagar las sanciones correspondientes a las infracciones cometidas. Pero curiosamente la ley no obliga al ciudadano a participar en la vida política. Ni siquiera nos obliga a votar. Craso error. Las alternativas a la democracia son tan perjudiciales para el conjunto de la sociedad, que no participar de manera obligatoria en ella supone un menoscabo del bienestar tan grande como dejar de pagar nuestros impuestos. No participar en la vida política es una dejación de funciones básica. Es cierto que a menudo, las alternativas que se presentan a la hora de votar son tan insatisfactorias que un 40% de la población se siente enormemente desanimada a la hora de votar, y no lo hace. Además, hay que sumar aquellos que votan en blanco y a los que votan con poco ánimo y pocas esperanzas en el buen hacer de aquellos a los que dan su “confianza”.

No parece descabellado que además de asumir que participar con el voto cuatro veces cada cinco años de manera obligatoria, pudiéramos dedicar unos pocos días cada lustro a presentar nuestras opciones en unos cuestionarios ordenados por materias en los que pudiéramos decidir una serie de cuestiones vinculantes acerca de los temas fundamentales que a todos nos afectan: presupuestos generales del estado, políticas de empleo, materia anticorrupción, políticas de vivienda, educación, sanidad, inversión…

Un ministerio de participación ciudadana sería un buen primer paso, aunque la instauración de un nuevo poder independiente elegido democráticamente tras una necesaria reforma de la Constitución, sería el hito que marcaría una nueva forma de hacer política. El mandato es inequívoco: el fin del paternalismo subyacente a la actual forma de representación y el inicio de una nueva era en la que de verdad todos seamos iguales ante la ley, por delante y por detrás, asumiendo nuestra responsabilidad como individuos y como sociedad.

 

jaime trabuchelli

@JTrabuchelli

 

Auditoría Ciudadana

Después de emitir el voto y comprobar los resultados, gestarse pactos en la sombra – ¿para cuándo en los parlamentos? – y configurarse los gobiernos, comienza la legislatura.

En este momento se inicia el control ciudadano. La calidad del voto futuro depende de la calidad de la evaluación que se haga sobre el ejercicio de nuestros gobernantes: los hechos. Esto es primordial, distinguir los hechos de las palabras es la vacuna elemental contra el mal de la manipulación populista y demagógica. Los hechos muestran todas las claves que las palabras camuflan.

Vigilancia-Digital

Y en las legislaturas que arrancan y arrancarán, hemos de observar varios hechos fundamentales al menos. En primer lugar, la voluntad de transparencia. Esta será evidente, y espero que los medios de comunicación ejerzan con profesionalidad su papel primordial de extraer al poder político “sus tesoros”. Recordemos que una auditoría no significa transparencia per se; sólo una auditoría realizada con transparencia en el amplio sentido de la palabra, la trae consigo. Es una observación de perogrullo, pero en los días en los que vivimos, como dicen los estadounidenses, ” Don´t take anything for granted”. Es decir, no demos nada por supuesto.

En segundo lugar, una lucha proactiva contra la corrupción, la más visible y la más invisible. Hace unos posts comentaba que la corrupción, inicialmente, es conceptual. Corrupción es vulnerar el espíritu de los valores democráticos, que están reflejados en nuestra Constitución. Son tantas las vulneraciones en origen que apenas sé por donde empezar: falta de democracia interna en los partidos, falta de transparencia, falta de límites a las decisiones discrecionales, ocultación de cuentas a la población, financiación ilegal, concesiones irregulares, manipulación política del poder judicial, lobbies encubiertos, nepotismo, incumplimiento sistemático de los programas electorales – no vinculantes, ahí radica el problema -, presiones políticas a los medios de comunicación e innumerables iniciativas legislativas – o bloqueos – dirigidos a beneficio del propio partido o de intereses particulares y en franca oposición al interés de la ciudadanía – baste ver la penalización al autoconsumo energético que va a perpetrar el gobierno de Rajoy -.

En tercer lugar, oigan, al menos observemos si trabajan. ¿Acuden a los plenos? ¿Realizan iniciativas legislativas? ¿Responden con celeridad y solvencia a los problemas que surgen? ¿Llevan sus iniciativas a término? ¿Trabajan por los ciudadanos que les votaron o por su partido y sus intereses?

congreso semivacío

En cuarto lugar, ¿Realizan una declaración de patrimonio, muestran su IRPF y sus cuentas personales antes y después de su mandato? Esto no es poca cosa. Lo veremos.

En quinto lugar, y no menos importante: ¿Cuál es su estilo? ¿Cómo responden a las preguntas y con qué frecuencia? ¿En qué medida reconocen errores y en cuál dedican el tiempo al autobombo? ¿Son más o menos sectarios? ¿En qué medida son sinceros?

En fin, son sólo ejemplos, pero la idea fundamental es que los ciudadanos controlemos de manera efectiva nuestro destino, y para ello debemos informarnos bien y tomar decisiones bien fundamentadas a la hora de votar, ya que hoy por hoy, poco más puede hacer el ciudadano para influir en el destino de su país, su comunidad autónoma o su ciudad o pueblo.

Comienza el examen – y no cesa -.

 

jaime trabuchelli

 

Las Expulsiones de C´s: Alvaro, Thibaut, Fran…

Alvaro Arranz, Thibaut Deleval y Fran Calderón son tres buenas personas. Ciudadanos comprometidos con la política y el bien social, desinteresados, cultos, competentes y valientes. Inteligentes y solidarios, generosos y con gran capacidad de trabajo.

Les conozco. Conozco su labor, su manera de ser y he compartido con ellos esfuerzos y muchas horas de conversación. Conozco sus ideales nobles, su respuesta ante diversas situaciones y su posición ideológica ante muy diversos temas, no siempre coincidentes con la mía, como es natural.

Ellos tienen tres cosas en común: se afiliaron a Ciudadanos porque creyeron en el proyecto político, querían – quieren – una democracia más limpia, más justa, más transparente y de fiar. En segundo lugar, los tres estudiaron derecho y son brillantes profesionales. En tercer lugar, los tres fueron expulsados de Ciudadanos – le llaman revocación cuando llevas menos de seis meses, para decir que es como si nunca hubieras sido afiliado – sin ningún motivo, sin posibilidad de defensa, sin obtener ningún informe y casualmente, los tres eran personas de mi entorno – llaman sector crítico a los que están o estaban en mi entorno, o mejor dicho, los que no estaban dispuestos a callarse ante la vulneración de los derechos del afiliado, fea costumbre en los mandos directivos de C´s , y pedían explicaciones -. Hablo de ellos porque son los que mejor conozco, pero hay muchas, muchas más personas que han sido expulsadas en análogas circunstancias.

Lo más extraordinario de estas expulsiones es el silencio posterior de la afiliación. Casi nadie se queja. Casi nadie pide explicaciones. Las muestras de solidaridad se limitan al pésame de unos pocos en el mismo día de su ocurrencia, o al día siguiente. Esta es la complicidad del miedo – a ser igualmente expulsado -, la duda que se cierne sobre el débil y la razón que se le supone al fuerte: “por algo habrá sido”. Pues no; no ha concurrido ninguna circunstancia digna de tal expulsión, ni mucho menos. Jamás podrán acreditar ninguna razón. Han sido tres atropellos al más puro estilo totalitario: demasiada independencia, demasiada fuerza, demasiada honestidad. Muestras elegidas a conciencia para hacer imperar la ley del silencio – Omertá – al más puro estilo de la mafia siciliana, y modelar el comportamiento de la masa a sopapos, corriendo un estúpido velo para que se sobreentienda, ya que todos comprenden perfectamente el mensaje, cual es el camino a seguir: hinchar globos, aplaudir y callar.

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¿Qué es lo que hace que el afiliado se calle, que no diga nada, que no alce la voz, que no se vaya echando pestes? ¿Qué es lo que permite que el velo invisible de la complicidad se cuele por las grietas de la conciencia? Sin duda, el miedo. El miedo a quedar fuera, a que te marque el poderoso, a no conseguir tus fines, a echar por tierra tus esfuerzos. Un miedo muy hipócrita, muy insolidario, aferrado a una escala de valores quebrada en su corazón: no se abandona al que ha resultado herido por los enemigos de la democracia: esto es negación de auxilio moral. Ni siquiera existe el riesgo de quedarte sin tu salario, ya que aquí, en el momento de concurrir los hechos, nadie cobraba. ¿Qué se espera recibir?

Yo me fui de Ciudadanos porque un partido que atropella a las buenas personas no merece mi tiempo, mi esfuerzo y mi dinero. Porque un partido que ha sido asaltado por una ejecutiva que no está dispuesta a soltar las riendas bajo ningún concepto y quiere llamarse democrático, es una estafa a la sociedad. Y porque un partido con una mayoría de afiliados que se ponen de perfil cuando se cometen injusticias flagrantes, no puede representar la regeneración democrática ni ninguna regeneración de ningún tipo.

No me considero especialmente solidario ni altruísta, sino más bien egoísta e interesado. No hay ninguna diferencia entre Alvaro, Thibaut, Fran y yo. Lo que ha ocurrido con ellos me ha ocurrido a mí. Sus derechos, lectora, lector, son los mismos que los míos. Si vulneran los suyos, vulneran los míos. Ser solidario es ser egoísta, inteligente. Ser insolidario es ser estúpido, negligente y autolesivo.

Los déspotas, los profesionales del abuso, las personas sin principios se alimentan principalmente del silencio, del oscurantismo, del miedo. La democracia empieza en los derechos del afiliado, ya que todo parte de ahí. Todo el que será un dirigente del partido, un cargo en las instituciones, un miembro del gobierno, es un afiliado del partido inicialmente, en la mayoría de los casos. Si permitimos la poda inicial de los mejores, la selección en el semillero llevada a cabo por personas sin principios – por mucho que se quieran vestir de un blanco inmaculado – estamos perdidos. Fíjense ustedes: es mejor no tener primarias y que todo el mundo vea el dedo que apunta a la luna, que decir que se tienen y manipular la fontanería pervirtiendo todo el proceso. En este último caso, no habrá dedo al que mirar, ya que conseguiste hacer creer que fue un proceso democrático. Sin embargo, tu índice tiene mucho más peligro que el de Rajoy: tiras la piedra, escondes la mano.

No. Yo no seré cómplice. Yo no me sumaré al silencio. Cada palo que aguante su vela. Ciudadanos debe volver a las manos que nunca debió abandonar: la sociedad civil.

 

jaime trabuchelli

Yo Pez (El Mar Estructural)

Martin Selligman, psicólogo estadounidense contemporáneo y destacado representante de la Psicología Positiva, descubrió un fenómeno clave del comportamiento animal que más tarde se reveló de plena aplicación en humanos: la indefensión aprendida. Básicamente se refiere a la inacción que un individuo desarrolla al enfrentarse a situaciones aversivas de las que no puede escapar, de manera repetida. Es lo que comúnmente conocemos como desamparo y su consecuente resignación.

Extrapolando esta situación a los fenómenos sociales que crónicamente se reproducen, como el abuso de poder, observamos a lo largo de la historia como la sociedad en su conjunto acaba interiorizándolos como inevitables, consustanciales a la naturaleza humana, al normal devenir de las cosas. De ahí que en épocas de bonanza económica cobren fuerza las corrientes conservadoras, fortalecedoras del status quo, y sea difícil que se produzca una reacción dirigida a desmontar los manejos de los que ostentan el poder de forma abusiva, vulnerando los derechos fundamentales del ser humano. Estas corrientes pueden ser de cualquier signo político, ya que las ideologías actualmente se han convertido en cortinas de humo que esconden el mismo tipo de intereses, diferentes actores pertenecientes a la misma compañía, representando una obra cuyo único interés es desviar la atención del asunto realmente relevante: servir a sus propios intereses.

Vivimos en la sociedad de los escaparates, las carátulas, la epidermis. Los decorados de cartón piedra esconden la verdadera realidad, sustancialmente diferente a la imagen proyectada.

Pero esto no responde al interés general. Los que manejan estos hilos conocen muy bien el principio de la indefensión aprendida y juegan con el aturdimiento (pan, circo y sopapo en la sombra). Además, la descalificación genérica que aporta la idea de “la teoría de la conspiración” y la paranoia, hacen el resto. Pero insisto: NO responde al interés general, y es fácil de advertir con un ejemplo bastante notable. Apple, la mayor empresa que se haya fundado jamás, nació con un principio muy relevante: descubrir lo que la gente realmente quiere, lo que el ser humano desea inconscientemente pero no ha sabido pedir, puesto que no lo ha sabido visualizar. Desde esta convicción surgió la tecnología doméstica que ha revolucionado el mundo de las comunicaciones, el ocio e incluso el diseño. Un detalle que me parece muy significativo, es la obsesión que tenía Steve Jobs porque sus dispositivos fueran igual de impecables estéticamente por dentro y por fuera. Los técnicos no se explicaban esta obsesión, sabiendo como sabían que el interior de los dispositivos sólo iba a ser visto por unos pocos especialistas – todos conocemos que los dispositivos de Apple están sellados -.

La filosofía que subyace a este detalle que pudiera pasar por anecdótico, me parece el corazón del éxito y el pilar de la revolución que ha supuesto esta compañía en nuestros días: no actuar de cara a la galería, sino por una convicción profunda en el trabajo bien hecho, en la honestidad de tus intenciones, en la INTEGRIDAD.

Escultura Submarina

Ocean Atlas (Jason de Caires Taylor)

escultura submarina de Jason deCaires Taylor…Leer más en www.luzarcoiris.com

Ocean Atlas  (Jason De Caires Taylor)

Nosotros, peces, nadamos en el mar estructural de la cultura de la superficialidad, de las dobles caras, de la hipocresía y el cinismo. Esto no es un análisis negativo, sino una toma de conciencia tan necesaria como constructiva para superar la insostenibilidad de la civilización en su fase actual. Como peces, obviamos el agua por falta de contraste. Sólo el contraste permite la percepción. La indefensión aprendida es el resultado del bombardeo continuado, implacable, en una sociedad saturada de información, de los mensajes dirigidos a convencernos de cuáles son nuestras necesidades, sin ningún interés real – desinteresado – en satisfacer las realmente importantes. Como reza un conocido anuncio publicitario de tarjetas bancarias, hay cosas que no tienen precio; para todo lo demás, Mastercard. Fíjense, en seguida se produce el fenómeno de querer comprar aquello que no tiene precio – el amor en San Valentín, la felicidad con los Reyes Magos, la fidelidad con una alianza matrimonial – con la dichosa tarjeta. No hay mayor perversión.

Así la política – ¿qué deseo hay más fuerte que el deseo de poder? – se ha convertido en el dudoso arte de manipular el marco, utilizar este mar estructural tirando las redes, los arpones, la caña, y pescar masivamente, controlando cada uno de los detalles para vestir de ilusión de control lo que es, de manera efectiva, una pérdida total de él por parte de la fauna marina. Las especies raras, independientes, resbaladizas, son las piezas más cotizadas.

Pero el ser humano tiene la manía indomable de buscar la felicidad. Nadie soporta el aburrimiento a largo plazo, y aunque necesites el pan, acabas aborreciendo el circo, por muy sofisticado que acabe siendo.

¿Porqué han tenido un éxito tan arrollador películas como El Señor de los Anillos, Star Wars o Matrix? En el fondo de nuestro alma sabemos que estamos viviendo una estafa, un fraude, un juego trucado. Vemos estas obras como un pasatiempo, una ilusión fascinante, mientras consideramos la vida cotidiana como la realidad inamovible: indefensión aprendida. Por eso cuesta tanto dar el paso cuando nos enamoramos: el miedo a la decepción, al desamor, adquiere niveles descomunales, tan paralizantes que a menudo frenan un impulso tan arrollador como es el del amor.

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Niño levantando la piel del mar para ver el perro que duerme bajo el agua (Salvador Dalí)

Lo real es lo maravilloso, lo fascinante, lo que hace que nos brillen los ojos, lo extraordinario, lo que desearíamos de todo corazón a las personas que más queremos. ¡Naturalmente que es posible la felicidad, la honestidad, una sociedad ejemplar y solidaria, un mundo limpio y sostenible, una civilización en equilibrio, diseñada para la plenitud!

¿Acaso hay mayor empresa que luchar por esto? ¿Acaso hay mayor felicidad que recuperar el sentido pleno de estar vivos?

¿Yo pez? Quizá. Pero puestos a elegir, seamos los salmones que remontan el río y ponen su semilla en el origen, donde nacen las aguas puras.

Yo soy yo y mi circunstancia, decía Ortega, y si no la salvo a ella no me salvo yo.

Yo digo que tenemos la fastuosa capacidad de observarnos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias, para decidir lo que queremos ser. Eso, es la libertad.

 

jaime trabuchelli

 

 

 

La Corrupción Primera es Conceptual

La corrupción primera es conceptual.

Esta frase tan aguda de un buen amigo de la política, refleja a la perfección el origen de la degeneración. Es un comienzo muy normal, muy fácil, muy tolerable a simple vista para casi todos.

Y es la atención a las intenciones lo que marca la diferencia. La intención, la voluntad en cada decisión y en cada movimiento son la clave de todo lo que vendrá. Te puedes equivocar, naturalmente. Y todos los días varias veces. Pero lo que eres, tu verdadera naturaleza quedará expuesta desde el principio, porque, como decía el Conde de Buffon, “El estilo es el hombre mismo”.

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Cuando el cinismo y la hipocresía están instalados en la sociedad y las instituciones – que lo están -, actuar desprovisto de ellos es quedar excluído de lo que viene a denominarse “sensatez” en politiqués. Es decir, un cálculo medido de verdades y mentiras, medias verdades y medias mentiras, que permitan prosperar a su emisor sin molestar, en cualquier ámbito, callando cuando conviene y hablando lo justo cuando interesa. Puro oportunismo vaya. Pues se conoce como “sensatez”, ya lo saben.

También se habla, nunca en público, de cómo la corrupción se ha salido de madre. Es decir, que un poco de corrupción era tolerable; al fin y al cabo quién no ha cobrado en negro alguna vez en su vida, quién no ha aceptado un regalo por un favor desde la administración pública, quién no…. etc, etc, etc. Pero la generalización de la praxis nos lleva a la ruina. Y es cierto. Lo que ocurre es que a la inmensa mayoría le da pereza reflexionar en cuál es el origen de la corrupción: “es condición humana”, decimos. Y nos quedamos tan anchos. Si los atenienses de los tiempos de Sócrates levantaran la cabeza y observaran el nivel de reflexión de nuestra sociedad, no sé muy bien qué hubieran pensado. Seguramente se habrían reafirmado en una concepción cíclica de la evolución y hubieran desechado la idea de progreso.

Para que haya progreso debe haber memoria. El pasado es la universidad de la conciencia. Por eso estudiamos. Lo malo es que en gran medida nos enseñan un pasado muerto, en lugar de revivirlo para hacernos partícipes de la experiencia. Este es el riesgo del fin de la tradición oral.

La dimensión de la evolución moral del hombre se sale de los ejes X,Y,Z. Se sale del tiempo y el espacio. Sólo juega en el terreno de la experiencia, de lo vívido y vivido. En ese ámbito, lo que está bien y lo que está mal es evidente, por sí mismo. ¿Porqué nadie teme a una madre que está dando el pecho a un bebé? ¿Porqué nadie teme a una persona que está concentrada en pintar un cuadro? ¿Porqué, querida lectora, querido lector, nadie teme a alguien que está leyendo ? Claramente, esa persona ha templado su espíritu para hacer lo que le ocupa y no está predispuesta a dañar a nadie.

Por tanto, la corrupción primera es conceptual. Lo que uno crea que es la vida condicionará sus actos. “Ya se sabe que en política todo es una m….” ¿Les suena? Lo he oído mil veces. Indefectiblemente. Jamás he oído a nadie – es la primera vez que lo pienso y me causa estupor – decir que la política es maravillosa y está llena de buenas personas. Yo defiendo la política de aquellos que afean su nombre con sus malas praxis, con su corrupción primera que supone pensar que son las reglas del juego actuar con vileza, con falsedad, con egoísmo crónico y atroz. Que al fin y al cabo es un teatro donde nada es real y, ya saben: nada personal; sólo negocios. El manual de filosofía simple para la rata de alcantarilla.

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Una lección mayor en mi vida fue descubrir que, el verbo crear y el verbo creer, en primera persona del singular del presente de indicativo, se conjugan del mismo modo: “yo creo”. Así que nuestros principios se eligen libremente y crean nuestro destino. Que cada una y cada uno se plantee si le da más miedo ser distinta o ser mediocre. Porque al fin y al cabo, ser uno mismo supone siempre ser distinto.

 

jaime trabuchelli

 

 

 

 

 

 

 

 

Tierra Ácida

En tierra caliza no cuajan níscalos.

Llovía y salía el sol en febrero de 2013 y me afilié a Ciudadanos. Crónico votante en blanco, tras darle muchas, muchas vueltas, di un paso de gran compromiso personal. No seríamos más de 50 afiliados en ese momento en Madrid, donde creo que aún no había sede y la Junta Directiva estaba más verde que los higos de mayo. Poco a poco fui metiéndome en más asuntos, hasta que acabaron por darme la coordinación de eventos y la de un área de política municipal, acción política en su momento. Todo era inicio, bases, principios: partir de cero.

Vivíamos convencidos, muchos, de una esperanza de cambio sustancial,  de una democracia interna como principio fundacional, como garantía meritocrática y proteccion ante eventuales excesos de una ejecutiva que pudiere, eventualmente, despegar los pies del suelo y profetizar. El discurso limpio, transparente, bien diseñado de Albert Rivera nos tenía fascinados, omnubilados. Era una esperanza fuerte y sencilla, clara y contundente como el hilo argumental del barcelonés. Por fin una luz en medio del grisoscuro de la política patria.

Pero no. Los níscalos sonrosados sólo crecen en los suelos ácidos y frescos de los pinares.

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Las elecciones europeas trajeron un cabreo monumental a la Junta Directiva de Madrid, donde presentaron a Roberto Hernández Blázquez como candidato. Se encontraron con que Albert Rivera y otros miembros de la ejecutiva de Barcelona apoyaron explícitamente a dos, mejor dicho tres, candidatos independientes: Javier Nart, Juan Carlos Girauta y Carolina Punset. Ninguno de ellos afiliados a Ciudadanos. Tomaron estos chicos de Madrid la iniciativa de impugnar las primarias por apoyo ilegítimo. Desde Barcelona intentaron explicarles, creo que con éxito, que estaban haciendo el bobo y que aprendieran un poquito de los mayores. Y lo hicieron; vaya si lo hicieron.

Aprendieron muy bien el principio fundamental de la vieja política: las normas están para beneficio de los listillos y para aplastar a los ingenuos bien intencionados. No debieran preocuparse en el PP por las primarias: les pueden enseñar muy bien como obtener el boleto premiado en una sola apuesta.

Más allá de incumplimientos estatutarios, malos gestos y un desprecio crónico hacia los afiliados, uno va atando cabos a base de observarlo todo, poniendo cara de tonto – seguramente también siéndolo – y se va acumulando una sensación en la tripa de desencaje, de mal rollo vaya.

Todo se acelera cuando se aproximan las primarias y uno decide, con gran ilusión y deseando celebrar una gran fiesta democrática, dar un paso adelante y presentar candidatura al Ayuntamiento de Madrid. Las palabras son muy amables pero las miradas comienzan a ser raras. Huele a lobo y a loba, huele a lobera.

Gran desfile de llamadas previas a la presentación de candidaturas: “no te presentes a número uno porque no tienes ninguna posibilidad de salir”. Este era el mantra repetido una y otra vez por personas que sabían mucho más que yo, evidentemente, y que unánimemente también repetían que una persona de “mi valía” era muy triste que se quemara presentándose a número 1. Pero en fin. Teníamos un proyecto magnífico, innovador, transformador y de futuro. Un equipo valiosísimo, lleno de ilusión y talento. Yo creí en ello. Y sigo creyendo en que hubiera sido extraordinario, distinto.

Pasaron las primarias. Nos dieron por todas partes. Me acusó un miembro destacado de la Junta Directiva de ser cómplice de filtraciones malintencionadas a la prensa – luego tuvo que rectificar varias veces -, revocaron la afiliación sin más motivo que el implícito de apoyar mi campaña a Alvaro Arranz y a Thibaut Deleval – dos afiliados modélicos, trabajadores y honestos – , se aseguraron de que no obtuviera ningún puesto relevante en las listas – ni nadie cercano a mí – e implantaron la vieja y pútrida ley de ganadores y perdedores, traicionando el discurso integrador que inundó las primarias del oficialismo. Juntos sumamos. Ya.

Luego vinieron los días de los mails, las llamadas, la frustración de los centenares de afiliados que habían constituido desde el comienzo con trabajo, ilusión y honradez sin tacha multitud de agrupaciones en toda España. Casi sin quererlo empecé a recibir documentos relatando hechos lamentables, fraudes en primarias, apoyo ilícito de candidatos, disolución de agrupaciones sin justificación alguna más allá del quítate tu que me pongo yo, presiones para retirar candidaturas, impedimentos para presentar las mismas a afiliados con menos de seis meses pero habilitando sin dudarlo a los que sí interesaban porque eran amiguetes del Secretario de Organización y sus personas de confianza. Todos estos hechos fueron lloviendo hacia la Comisión de Garantías, ya más conocida en el partido como la Omisión de Garantías, por su inoperancia absoluta y su falta de respuesta ante la inmensa mayoría de los asuntos remitidos, muchos de ellos de gravedad.

Decidí trabajar para hacer llegar estas reivindicaciones a miembros destacados del partido que pudieran desbloquear esta situación y que al menos, pudieran funcionar los cauces previstos y actuar en consecuencia. Me atendieron amablemente Javier Nart – acudí a él como independiente con toda la intención – y finalmente Jose Manuel Villegas. Llegué a pensar que me confundieron con un retratista al que solicitaban un retrato de perfil. Cada vez tenía peor las tripas.

El último movimiento que hice no lo voy a revelar porque di mi palabra de que no lo haría. Pero sí les digo que tampoco funcionó. Un silencio muy revelador.  El níscalo, Lactarius Deliciosus, sólo surge bajo los hermosos pinos, en tierra ácida.

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Atendieron muy amables, mediante un robot informático que se dirigía a mí como “estimado”, mi solicitud de baja en ciudadanos, agradeciendo mi contribución. No voy a pedir que me devuelvan el dinero, porque el sistema en el que vivimos descuenta estas cosas de inicio. “¿Te habías creído lo de la democracia interna?”

Reconozco que sí. Me lo creí a pies juntillas. Y me siento muy orgulloso de ello, porque jamás seré un cínico; si bien aprenderé, qué duda cabe.

Aprenderé, mucho más que a leer la trampa en los estatutos y normativas, algo más importante: si no sientes el frescor de los pinos, si no oyes el crujir de la pinaza bajo tus pies, si no percibes el olor penetrante de la resina, nunca esperes hallar níscalos, ese noble fruto rosáceo, sencillo y delicioso, que me recuerda a mi infancia. Que me recuerda a mi padre, a tántas lecciones aprendidas de él, de la delicadeza de su conciencia, del amor a lo que está bien por sí mismo, en tantas mañanas paseando bajo los pinares que conocía palmo a palmo: “Ahí, debajo de esa piedra”. Indefectiblemente, un níscalo.

En mi interior sigue pulsando un sueño, es razón de vida. Rumbo a tierra ácida.

 

jaime trabuchelli

 

Cuestión de Entalpía

Es indudable que Ciudadanos ha tomado una iniciativa política inédita y valiente en la arena política española. Independientemente de la valoración que se haga del documento, ha puesto negro sobre blanco una serie de condiciones que abarcan un amplio espectro de medidas encaminadas a reforzar las garantías democráticas en partidos e instituciones, con la única premisa inicial de no sentarse con ninguna formación que defienda posturas separatistas.

Aún desconocemos cómo van a desencadenarse las negociaciones en Madrid, pero ya sabemos que en Andalucía el acuerdo es un hecho. Desde luego, la percepción generalizada es que ni el PSOE en Andalucía ni el PP en Madrid son precisamente los modelos de limpieza en su gestión institucional, que ya se hace eterna, aunque siguen teniendo el apoyo mayoritario de los votantes en sus mermados feudos respectivos. Los que no les hemos votado ni en uno ni en otro lugar, sentimos cierto estupor al contemplar que aún, una mayoría de los españoles, siguen dando su confianza a ambas formaciones. Este es un hecho tan indiscutible como digno de análisis.

Susana Díaz ya ha firmado un documento, a regañadientes con sonrisa – no olvidemos que hace horas reivindicaba que su palabra era la ley y no veía necesidad de rúbrica -, en una pirueta del gesto digna del Cirque du Soleil, y que invade ámbitos que no le pertenecen; si bien, difícilmente, el autonombrado profeta de la regeneración socialista, va a no asumirlo como sancionado por él mismo – en este partido se hace lo que yo obedezco -.

Susana y Juan

 

Susana & Juan

Previsiblemente Cristina Cifuentes hará lo propio, aunque en la hidra popular quizá canten línea varios a la vez, en una sorda lucha histérica por llenarse la boca de purezas pioneras. Posiblemente Semper les dedique un poema a su estilo hipster byroniano, con música de la Oreja de Van Gohg.

Alea jacta est, pero en Barcelona seguro que ya llevan tiempo en otra: la estrategia a seguir tras los seguros incumplimientos. Evidentemente nadie espera que por muy bien peinado que vaya el caniche, vaya a limpiarse la boquita con la servilleta después de comer. Esto es como las centrales hidroeléctricas: acumula toda el agua que puedas para que te proporcione el máximo de energía en su caída. Energía potencial y energía cinética. Es por ello que Ciudadanos ha querido – y está queriendo – maximizar el contenido de los pactos. Cuestión de entalpía.

entalpía

Unas cuestiones son más centrales que otras, yendo al detalle de las condiciones. Lo de las primarias y la democracia interna son como las grecas que enseñaban los Cuadernos de Rubio: muy hermosas en los bordes externos y el espacio central libre para escribir un guión preestablecido. Sin embargo, la cuestión de la responsabilidad subsidiaria, la eliminación de los aforamientos y la limitación de mandatos, pueden tener un efecto importante en el devenir político de los próximos tiempos. Vivimos en la época de la publicidad y sus pecados: el producto casi nunca es la bomba, y casi siempre nos conformamos con que no descojone despues de acojonar. Siempre nos quedará Mad Men para pensar que cualquier tiempo pasado fue peor, aunque nos retrate de manera tan real como fielmente proyectamos nuestros males.

Lo cierto es que Podemos Rodríguez se le ha quedado cara de Rajoy cuando Susanita tiene un ratón se le ha comido el chocolate y el turrón, dejándole unas bolitas de anís amargo que habrá escupido en la intimidad, profiriendo palabras que no quiero ni imaginar. Lo que si imagino es a la socialista reproduciendo aquél anuncio de Zumosol, donde tras beber el zumo de naranja en cuestión – pequeño pero con súper poderes – le decía aquello de “¿Y a mí qué tu primo?”. Al fin y al cabo, ella va cogiendo peso poco a poco, sin pasarse de welter, que ya le van desgastando en Madrid al contrincante pesado a costa de terceros.

Ciudadanos no está haciendo más que lo que dijo en un principio: sentarse con todos y tolerar al que firmase las condiciones, que crecen como las lunas, por otra parte, igual que hubieran crecido las prerrogativas puestas a UPyD en el caso de que mi abuela tuviera ruedas y fuese una bicicleta. Ahora muchos se echan las manos a la cabeza porque se está pactando con los de los ERE´s y los de la Púnica, pero estos mismos sólo se lamentaban, cuando se dijo aquello de que se apoyaría la lista más votada, a causa de no especificar las condiciones a priori – yo el primero -. Firmadas las condiciones, punto en boca y a esperar el salto de agua.

daviddemiguelangel

El gran Buonarroti decía aquello de que él sólo le quitaba al mármol lo que sobraba, para desvelar la obra de arte que había dentro. Al mismo tiempo, en la misma época, encontramos la etimología de la sinceridad: las esculturas sin cera eran aquellas que aguantaban el sol de justicia de los patios sin ver deshecho el relleno cerúleo de sus imperfecciones.

Tiempo al tiempo.

 

jaime trabuchelli

 

Pactos Pacatos

En su acepción de mogigato, término que evoca la voz utilizada para llamar a los gatos con impostada inocencia y atraparlos con dudosos fines, el adjetivo pacato le viene al pelo al resabiado pepé, ávido de supervivencia y euros.

¡Qué malos son todos! Qué peligroso Podemos, cómo se hace de rogar Ciudadanos, qué desnaturalizado el pesoe jugando con fuego… No cabe más sensatez que la “estabilidad” de los salvadores de la patria, tan honestos en su inmensa mayoría y tan residuales sus casos de corrupción. ¡Entra en razón, Sánchez, y facilítanos el pan de cada día, perdónanos hoy nuestras deudas así como os las perdonaremos nosotros mañana!

Según el PP, nueve millones de votantes han ejercido su voto a partidos que no actúan con responsabilidad. Es decir, han ejercido su derecho al voto de manera irresponsable. La medida de la sensatez son ellos. Todo lo demás son aventuras abocadas al caos. Este mensaje parece surgir de un cerebro con dos neuronas en perpendicular, un sistema de pensamiento bidimensional inaceptable incluso para los intelectos menos exigentes.

Aun así este mensaje es enviado de manera subliminal, paternalista, mientras endulzan la vocecilla para aproximar el talante e intentar cazar a los gatos opositores para arrimar el ascua a su sardina. ¿Cabe más desfachatez?

vendedor de alfombras en tanger

Vendedor de Alfombras en Tánger (Benjamin Constant)

Seguramente muchos de los más de seis millones de votantes que apostaron por el pepé estarán de acuerdo con este análisis. Sin duda, muchos otros no lo estarán. Nadie puede hablar legítimamente de “el votante”, ya que no existe tal figura. Lo que sí podemos exigir muchos, es menos falsedad y más transparencia.

El otro día hablaba Arcadi Espada de las discretas reuniones entre los líderes políticos para tejer la madeja de los pactos. Comentaba como esta discreción era similar a la de una persona que va a hacer sus necesidades. Francamente, me quedo antes con la pregunta de Enric Juliana, poniendo en cuestión la contradicción entre los discursos electorales enfocados en la transparencia y las reuniones a puerta cerrada para determinar la forma de gobernar nuestros municipios y autonomías.

¿Porqué los ciudadanos no podemos conocer abiertamente el contenido de estas conversaciones? ¿A qué tanto pudor? ¿Qué no podemos oír? Sin duda, no interesa que conozcamos los entresijos de la política, no parece que consideren que nos incumbe. 69.000 concejales y diputados frente a 35 millones de electores, pero la información no está disponible en tiempo real para el 99,8 % de la población. Muy lógico.

Si usted se acerca a un político de estos que se reúnen en los privados para urdir pactos y pactillos, y le viene con el argumento que acabo de esgrimir, no le quepa duda que le mirarán con una media sonrisa displicente, casi con desprecio, y le dirán algo parecido a esto: ” Estas cosas conviene tratarlas con discreción y prudencia, para que lleguen a buen término y no generen mayores problemas de los que se pretende solucionar”. ¿Cómo se le queda el cuerpo? Como decía Sergio Ramos: “los altos cargos son los que más saben”. Ya ven: de delegados a iluminados sin solución de continuidad.

abrir la puerta

Yo, un ciudadano más, le diría a estos señores: sus votos son prestados, no les pertenecen. Les hemos encomendado una misión, y en ningún caso hemos autorizado que lo hagan a nuestras espaldas, sino tal y como han expuesto en su campaña electoral, con total lealtad y transparencia. Así que abran las puertas y trasladen cada paso a la ciudadanía.

Pactos pacatos, campañas pacatas. ¡Con qué dulzura y simpatía se elaboran los discursos electorales! Ven gatito, ven… y después, paulatinamente, van cayendo las máscaras. Gato a la plancha.

Abran las puertas de una vez por todas y tengan la valentía y la decencia de actuar de frente. Sométanse al escrutinio de la ciudadanía y desciendan de la nube de la impunidad, porque nadie les dio permiso para anidar ahí. Demos uso a los parlamentos, a las asambleas, a los plenos municipales para tratar lo que a todos nos incumbe y dejemos los privados de los restaurantes para los enamorados, que no deben rendir cuentas más que a su amor.

 

jaime trabuchelli

 

jaime trabuchelli

Sembradores de vientos

Es un misterio formidable cómo una semilla vacía es capaz, en las condiciones apropiadas, de dar a luz un magnífico árbol,  miles de frutos, sombra, cobijo, y el oxígeno que permite la vida.

La semilla recoge toda una historia en sí, toda la experiencia de la vida en una sencilla, insignificante forma. Vivimos gracias a estas minúsculas maravillas entregadas a la tierra, sacrificadas siempre en algo más grande: no hay mayor humildad y generosidad.

sembrarvientos

El ser humano siembra sueños. Frágiles e imposibles en su origen, descartados invariablemente por la miopía de los cínicos, pero que encuentran tierra fértil en los mejores corazones, en los espíritus más nobles.

Un líder político es un sembrador. Por doquier esparce el grano en los corazones y las mentes de sus potenciales votantes, con la esperanza de obtener cosechas abundantes y frutos de calidad, en el mejor de los casos. Por el camino toma todo tipo de decisiones e iniciativas, que van manifestando la naturaleza de sus intenciones, la calidad de sus motivos.

Hoy Mariano Rajoy manifiesta que no le gustan nada los pactos municipales que está observando: alianzas de cinco partidos de extrema izquierda cuyas propuestas se alejan sustancialmente del gran proyecto europeo. Ahora parece que no hubieran existido nunca los acuerdos con Pujol, ni problema alguno con los EREs de Andalucía a la hora de encadenar pactos. Parece que la corrupción sistemática en su partido y en el de su ahora mimada Susana Díaz, no tenga ninguna responsabilidad en que una buena parte de la sociedad desconfíe del sistema y busque una ruptura con una estructura de poder invadida y parasitada por las hordas de los prebostes de la corrupción. Ahora se lamenta, mientras se ve abocado a sortear los bultos que inundan el firme, escurridos sistemáticamente, pero que cíclica e inevitablemente vuelven a aparecer a cada paso de su camino. Los orientales lo llaman karma, y en el lenguaje de la calle, escupir hacia arriba.

El lehendakari Urkullu ha llegado tarde, aunque su disculpa no contuvo peros. Indudablemente no los tiene en Despeñaperros, pero lo ha suplido mostrándolos en público a tamaño natural. Asumir los errores sin excusas renuevan la oportunidad. Esto es algo de lo que deberían tomar nota muchos; muchísimos. Aun así, no debemos santificar lo que es un mínimo de decencia irrenunciable.

En otro orden de cosas, bien haría Ciudadanos en exigir una iniciativa de reforma de la Ley de Partidos Políticos en lugar de pedir primarias al PP. En esta reforma – la que propone la asociación +Democracia es muy completa – se contemplaría la exigencia de las mismas y aportaría una base legal suficiente para que se celebraran con las suficientes garantías, y no como sucede actualmente. La existencia de una Comisión de Garantías independiente dentro de los partidos, es a la democracia interna lo que la existencia de un poder judicial verdaderamente independiente a la separación de los poderes y por extensión, a la salud democrática. Por tanto, parece inexcusable la exigencia de todo lo anterior si queremos dar contenido real a un hermoso discurso y no sólamente chapa y pintura.

Mientras tanto alguien nos debería explicar qué es el PSOE hoy en día.  Actualmente se asemeja al País de las Maravillas, un lugar en el que todo es posible e imprevisible y en el que la lógica natural se quiebra una y otra vez. Las “alicias socialistas“, menguadas en su descenso, parecen aspirar al agigantamiento a base de comerse un pastel de pactos multisabor que, lejos de devolverles las mayorías soñadas, pueden convertirse en su mar de lágrimas en un futuro no muy lejano.

alicia

En este río revuelto, Podemos queda en la orilla lanzando la caña, regulando su discurso en un alarde de dosificación propio del riego por goteo inventado por el israelí Blass en los años 60. Hay que reconocer la maestría estratégica a este “partido forrest gump“: le siguen multitudes pero nadie sabe a ciencia cierta adónde va; sólo corre.

Un noble y leal ejercicio del poder debe alimentarse fundamentalmente de lo que traes, antes de operar bajo su influjo. El poder es una prueba a la solidez de las convicciones, de los principios, de la generosidad que emana del espíritu de servicio. No parece ser la tónica. El actual orden otorga demasiado poder a demasiados individuos, incapaces en su inmensa mayoría de hacerlo conducir adecuadamente por el tendido eléctrico de su escala de valores. Tomar conciencia de este problema colectivo del que todos somos responsables, nos debería llevar a establecer unos mecanismos de control robustos, independientes, que velaran fehacientemente por el buen funcionamiento del sistema, mientras todos nosotros, como sociedad, superamos esta adolescencia transgresora en lugar de creernos y hacer creer, que estamos bien entrados en la edad adulta. Así quizá, en vez de demonizarnos unos a otros, crezcamos a partir de la clara conciencia de lo que somos y dónde estamos.

¿Quién pondrá el cascabel al gato?

 

jaime trabuchelli