La Casa Propia

Cuando uno enarbola la bandera de la regeneración democrática asume una gran responsabilidad. Hay un pragmatismo a largo plazo que lleva aparejado no ceder nunca a las tentaciones cortoplacistas de utilizar medios de naturaleza distinta a los fines que se persiguen.

Este pragmatismo a largo plazo consiste en ser coherente con lo que motivó tu andadura, y no caer en la “andablanda” de los días inerciales, perezosos y aún peor, los días de la codicia.

El ansia es el desboque, la pérdida de la razón y la bondad. Hay algo en el deseo desenfrenado dentro de la naturaleza humana que sólo lleva finalmente a la vergüenza y el arrepentimiento, en el mejor de los casos, y a la destrucción de todo lo verdaderamente deseable, en el peor.

Ana Teresa Sánchez

De la serie “Pressing Matters” (Ana Teresa Sánchez)

La regeneración democrática son palabras mayores, de importancia esencial, una promesa dirigida a reconstruir la confianza de la ciudadanía con hechos concretos que pongan en valor a la política y recuperen la moral de la sociedad.

No es fácil mantenerse firme en los principios: honradez, sinceridad, coherencia, transparencia, lealtad, compromiso, trabajo, humildad. Pero es necesario. El mayor enemigo de estos principios es el cinismo.

La sociedad española ha perdonado mucho. Muchísimo. Hemos perdonado casi en exceso. Pero hay algo que no se perdona: la humillación y el escarnio. Son comportamientos que desde la política se han utilizado de manera sibilina, subrepticia, camuflada, sordamente atroz. Utilizar 100.000 millones de euros para rescatar unas cajas esquilmadas por la corrupción de los partidos políticos, sindicatos e instituciones, y posteriormente realizar una brutal subida de impuestos y tasas en lo peor de la crisis, que sumado a la pérdida de empleo y de poder adquisitivo ha situado en caida libre a las clases medias españolas hasta llevar a millones de hogares a una situación difícilmente sostenible. Esto es una estafa descomunal. Pero la humillación y el escarnio viene de tener que oír que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. La humillación y el escarnio es no dar la cara más que a través de un plasma, o sostener un debate político de combate de boxeo sin reflexionar seriamente sobre los problemas reales y la construcción de soluciones eficaces a estos, con humildad, trabajo y espíritu de consenso.

Ansia

Ansia (Mendocino Zippo)

Lo hemos visto todo con nuestros propios ojos y lo hemos sufrido en nuestras carnes. Y henos aquí impulsando un movimiento ciudadano para transformar España; por fin una ilusión, una esperanza.

¡Cuidemos la casa propia, ciudadanos! Limpiemos, ventilemos, demos la bienvenida a las personas de bien, con sus bienes, y que no se van a llevar los nuestros. Y mantengámonos firmes para impedir el paso a los rufianes de siempre, oportunistas de medio pelo, vividores de lo ajeno, esclavos del ansia. Seremos imbéciles e irresponsables si permitimos que nos roben nuestro sueño, porque es un sueño que nos pertenece a todos y nos hemos comprometido a cuidarlo mientras crece, entre todos.

Este proyecto es de cada uno de nosotros. Aquí no hay salvapatrias ni jerifaltes.

Ciudadanos.

jaime trabuchelli

 

 

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