La Gran Amenaza a los Valores

Jaime

 

Observen el factor común de las siguientes noticias, aparentemente muy dispares:

http://bit.ly/1b0ls1F : La industria del azúcar manipuló la ciencia, como la del tabaco.

http://bit.ly/1KUtitS : Morenés encubrió al Teniente Coronel que acosó sexualmente a una capitán.

http://bit.ly/1woamNk :  Los lobos regresan al Vaticano. Poderosos sectores de la curia tratan de impedir que el Papa Francisco acabe con el Banco del Vaticano como paraíso fiscal.

http://bit.ly/1w1Cc1U :  Zapatero se aferra a los 100.000 € del Consejo de Estado pese a sus negocios, incompatibles con esa remuneración.

Sólo una pequeña selección de noticias de la semana del 4 al 10 de marzo de 2015, nos da una medida exacta de lo que ocurre en nuestra sociedad mundial: la crisis de valores es brutal y se extiende a lo largo de todos los sectores de la sociedad y de todas las instituciones. El primer gran problema para superarla es su negación, ya sea por tachar de exagerados a los que la denunciamos, considerarla algo consustancial a la naturaleza humana y aceptarla como inevitable y, en el extremo de la perversión, defenderla como ley de vida; sí, los hay que lo hacen, no les quepa duda.

Mirar a Otro Lado

Fíjense adonde apuntan las cuatro noticias: las multinacionales, el ejército, la iglesia y el poder político. Acúmulos de poder, y digo bien, porque no tienen más orden que la guía de su codicia o su sed de poder. Y sabemos de ello gracias a que dentro de estas instituciones hay héroes y heroinas, que en un momento de sus vidas dicen basta, y lo fían todo a la defensa de lo intangible y evidente: lo que está bien. Una lucha sin más garantías que la solidaridad y ejemplaridad de quien les muestra su apoyo, ya sea Irene Lozano en el caso de la capitán, el entorno de Bergoglio y la mayoría de los fieles católicos en el caso del Papa,  el periodismo de investigación en el caso de las multinacionales o la simple denuncia de los medios en el caso de Zapatero.

Nada haría más bien a la humanidad que una verdadera y masiva revolución ética que pusiera de una vez las cosas en su sitio y dinamitara el cinismo que se ha instalado en nuestra civilización como un cáncer galopante. La vida no es como es, es como la hacemos nosotros.

Mencio

Nada generará más crecimiento, más bienestar social, mayor transformación de los países subdesarrollados en naciones prósperas, mayor innovación y equilibrio al planeta, que seamos capaces de educar para formar buenas personas, fieles a los valores fundamentales y competentes en cualquiera que sea la disciplina a la que se dediquen.

Aprendí muy bien de un hombre muy sabio, una metáfora de la vida: “Todas tus habilidades y conocimientos son ceros; puedes acumular y aprender tántos como quieras, pero debes saber que sin el uno delante de los valores, de la acción correcta, son sólo eso: ceros”.

Hay un momento en la vida para todos en el que nos enfrentamos a una disyuntiva: hacer lo correcto y perder un beneficio material o de cualquier tipo, o vender tu alma al diablo. Y en esto, hay muchos grados; ponerse de perfil, aceptar lo que ocurre a tu alrededor para no complicarte la vida o ser parte activa en la coacción, la mentira, el abuso y el delito en general.

Tengo la sensación de que cada vez somos más los que emergemos desde el asco y suponemos un peligro para el status quo de la internacional del estiércol.

Hoy es 11 de marzo y se cumplen 11 años de la barbarie de Atocha, un horror surgido de la perversión moral más absoluta: el desprecio a la vida. Todo mi respeto, mi amor y mi solidaridad con las familias y amigos de todos y cada uno de los que perdieron la vida o quedaron marcados física y/o moralmente para el resto de su vida. Vuestro dolor es mi dolor; vuestra esperanza, mi esperanza.

 

jaime trabuchelli

 

 

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