La Centralidad y el Oportunismo

Jaime

De un tiempo a esta parte, desde las más diversas formaciones, se ha puesto de moda querer ocupar la “centralidad” política, que es una manera oportunista y simplona de postularse como aspirante a la mayoría de los votos.

Ciudadanos, huyendo desde sus inicios de cualquier tipo de etiquetado, incluido el de centrista, no se ha escudado en referentes vacíos que pudieren dar un rédito futuro según sople el viento.

Podemos, sin embargo, en palabras del propio Pablo Iglesias hace unos meses, hablaba de ocupar la centralidad. Esto es algo así como salir y ocupar la plaza del pueblo o la Puerta del Sol, como querer ser el centro de atención o, más concretamente, situar el centro de gravedad en tu propio criterio, sin dar más pistas.

Es ahora  Felipe González quien dice que el PSOE ejercía la centralidad. Menudo trazo grueso. Hasta los grandes del pasado parece que envejecen mal. Por esa misma regla de tres el PP también ha ejercido la centralidad a base de practicar un neoliberalismo con las empresas del IBEX y un neocomunismo con la presión fiscal a las depauperadas clases medias, y hasta de los propios CiU y PNV podremos decir incluso que han practicado la multicentralidad, cambiando el discurso con la misma facilidad que Groucho Marx cambiaba de principios. El PSOE, más que la “centralidad”, viene representando y representa el desconcierto.

La “centralidad” no significa nada en absoluto por querer significarlo todo. Es un término equívoco que no da ninguna información y que sólo sirve de tranxilium para la masa, para dar cabida a cualquier cosa y ahogar el fuego del espíritu crítico. Otro referente vacío salido de la fábrica de los ya desvelados manipuladores de opinión, dando otra vuelta de tuerca a su operación de lavado de cerebros.

gioconda

El centro es un espacio político dinámico que responde al equilibrio entre las medidas proteccionistas y liberalizadoras, que se adapta a cada coyuntura y que da un resultado óptimo en comparación a cualquier otra tendencia en tiempos donde se requiere un nuevo impulso y rehacer los estragos precedentes. Además puede tomar los nombres más variados, y quizá el de “centro” sea el menos frecuente.

El oportunismo es situarse al sol que más calienta sin haber hecho nada en realidad para ganarse el espacio que te haga digno de ello. Es querer parecer lo que no eres, escondiendo invariablemente un puro deseo de poder para una ganancia personal u organizacional, pero en ningún caso para el bien común. Para ser un verdadero luchador por el bien común se ha de ser valiente, generoso, tener visión y una firme determinación a no ser corrompido.

Si tu plan a largo plazo necesita tiempo para ser entendido y asimilado por la sociedad, dárselo con plena confianza  y coherencia, mientras se trabaja poniendo letra a la música en el ejercicio de gobierno, es la vía segura a la credibilidad y a la recuperación del prestigio perdido del noble arte de la política. Hoy yo también la llamaría Tercera Vía.

 

jaime trabuchelli

 

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