PACTOS Y REGENERACION DEMOCRATICA

Jaime

 

Todo apunta a que, en los próximos meses, tendremos cuatro fuerzas políticas presentes en los tres ámbitos de representación; incluso alguna más en Cataluña.

No hay mejor guía para recorrer un camino que saber adónde se quiere llegar. Por otra parte, es inquietante comprobar como la inmensa mayoría de las formaciones políticas carecen de un gran proyecto, una visión a largo plazo de lo que quieren que sea España, su Comunidad Autónoma o su Municipio. Es decir, sus integrantes actúan como ratones de laboratorio en su laberinto, ciegos al entendimiento de una realidad más amplia, sólo pendientes de alcanzar una meta insustancial, un alimento efímero que sólo alivia la necesidad inmediata sin aportar valor alguno.

La experiencia de los pactos de PPSOE con CiU, de tan funestas consecuencias para nuestra democracia, representan el paradigma de una política diseñada principalmente para perpetuarse en el poder; una política cobarde y ventajista, que justifica casi cualquier medio para obtener su fin.

La alternativa que propone Ciudadanos es grande y sencilla: un proyecto de España a largo plazo sustentado en garantizar un óptimo funcionamiento de la democracia asentado en una sólida seguridad jurídica y una educación de calidad que garantice un progreso a largo plazo fundamentado en valores. Esta visión es el marco en el que se inserta la tercera vía, una orientación política moderna, inédita en nuestro país hasta la fundación de Ciudadanos. Esta política busca engrasar los mecanismos de la economía de mercado con un gobierno responsable socialmente, que fomente la autonomía del ciudadano y minimice el rozamiento que producen los abusos a los que tienden de forma inercial los gobiernos y los poderes económicos.

La cuestión esencial del ejercicio de gobierno en los próximos años, será averiguar en qué lugar se sitúa cada una de las fuerzas políticas en esta escala de medición de la regeneración democrática, que es indudablemente, lo que la ciudadanía reclama por encima de cualquier otra consideración. Porque a nadie con un mínimo criterio se le escapa que cuando un partido político o un político a título individual, prioriza el juego limpio por encima de consideraciones sectarias, se yergue en garante del progreso en todos los ámbitos.

Cuando llega la hora de gobernar y hacer política, ya es imposible parecer lo que no eres: cada decisión, cada pacto, cada pronunciamiento, son una pincelada en el cuadro real.

Hay un continuo de medición con dos extremos: el interés del ciudadano y el interés de los que ostentan el poder. Que esté muy atento el ciudadano a la hora de evaluar cada decisión y cada posicionamiento, de todos y cada uno de los partidos políticos en las siguientes legislaturas, dentro de este continuo. Premiar con la confianza y el voto a aquellas formaciones que demuestren su compromiso con el bien común, constituye el primer deber de un demócrata, y el mayor acto de responsabilidad social de un individuo.

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