Madrid, Europa

Jaime

 

Somos de un lugar de Europa. Madrileños y europeos, aportando miles de millones al proyecto común cada año, participando a través de las becas Erasmus en una integración cultural que nos irá dando la medida de nuestra integración y cada vez más involucrados en el día a día de la política de nuestros compatriotas europeos, ya sean griegos, franceses, italianos o suecos, alemanes o polacos. Pero difícilmente llegaremos donde nos proponemos si no somos capaces de abordar el mayor de nuestros retos: hablar todos el mismo idioma. No es posible unirse política, económica y socialmente si no nos entendemos, si no somos capaces de comunicarnos con fluidez por cualquier vía. Todos los europeos debemos hablar inglés: absolutamente todos.

No funcionó el Esperanto porque nadie quiere hablar una lengua artificial, y evidentemente, no hay duda de que el inglés es el idioma preponderante en el mundo occidental. Hablar dos lenguas o tres, es simple y llanamente un asunto de voluntad política. La generación que crezca unida en la lengua, será la que acabe consumando la unidad en Europa.

Con las elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina, no está de más recordar y subrayar la dimensión europea de todo lo que nos concierna como madrileños, catalanes, gallegos o españoles. La importancia de buscar apoyos en la afinidad de planteamientos con carácter transnacional, hace que ganemos apertura, visión y eficiencia en las soluciones. A una gran mayoría aún nos cuesta hallar la dimension europea de los asuntos locales, regionales y nacionales. Es complicado prepararnos para un futuro próximo hacia el que avanzamos más rápido de lo que creemos, si no hacemos un pequeño esfuerzo para visualizar nuestros planteamientos y proyectos en clave continental. El proyecto STARS al que se ha adherido el Ayuntamiento de Madrid junto a otras ocho ciudades europeas para fomentar la educación medioambiental y la autonomía infantil, el proyecto Life+ Quick Urban Forest para la reforestación de las ciudades del Sur de Europa, el proyecto Ciudades Sostenibles Europeas con más de veinte años de vida, el proyecto Guiding Cities encaminado al fomento de la Orientación Educativa, el proyecto Smile orientado a la eficiencia energética y energías limpias, el proyecto City Logo dentro del marco del programa URBACT, centrado en el conocimiento y promoción de la Marca Ciudad… y un larguísimo etcétera de iniciativas en las que están involucradas miles de ciudades europeas, no hacen más que constatar que Europa se mueve hacia un futuro común y entrelazado, mucho más rápidamente que la conciencia colectiva de los propios europeos.

La lengua inglesa es una cuestión de estado para los europeos, y por tanto un reto ineludible a nivel autonómico y municipal, y por su puesto a nivel nacional. Pero en las instituciones existe un reto aún mayor y que engloba a este primero tan fundamental: la promoción decidida, dinámica, constante y omnipresente de nuestra condición de europeos y la necesidad imperiosa de empaparnos de una cultura compartida, a veces sentida y vista como ajena, pero que es, más que nunca, el eje vertebrador de lo que va a ser el estado de bienestar de más de quinientos millones de europeos en las próximas décadas.

Habrá quien diga que no toca, que es perder el foco incluir la dimensión europea en una campaña autonómica o municipal. A ese localismo yo responderé recordando a Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Qué duda cabe que la circunstancia europea ya condiciona de manera determinante e irreversible cualquier aspecto de nuestra realidad.

Y no olvidemos: la mejor forma de superar los nacionalismos, como todas las mezquindades de la historia, es encontrando un beneficio emocional superior que lidere la diversidad, desde la defensa más inquebrantable del bien común.

Europa es la mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos y nietos.

They will recognize and honor our effort.


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