La Información y el Ejercicio de la Libertad

Jaime

 

El futuro será un mundo libre, próspero y solidario, o no será.

La eclosión de internet en el mundo ha supuesto una revolución de tal magnitud, que nos tiene inmersos en un cambio del cual no somos conscientes, más que en muy pequeña medida. El acceso inmediato a la información, siempre que los gobiernos lo permitan, implica que lo que hace no más de dos décadas suponía una inversión en tiempo y esfuerzo considerable, hoy sea accesible para un ciudadano de clase media en el mundo en cualquier lugar, a cualquier hora, en su teléfono móvil, de manera inmediata.

Tengamos en cuenta que la información es la herramienta más poderosa que existe para lograr cualquier objetivo. La información es la síntesis de todos los esfuerzos humanos, el destilado de múltiples horas de trabajo y errores, el sedimento de poder dejado por todos los que lucharon por alcanzar algo que, en algún momento del pasado, parecía lejano e incluso inalcanzable.

Estamos considerando aquí la información como la narración cierta de los pasos a seguir para comprender, alcanzar o reproducir un determinado fenómeno. Digamos que es el medio a través del cual toma cuerpo un conocimiento. Antes el problema era poder acceder a la misma, mientras que en la actualidad la mayor dificultad que encontramos es dilucidar cuál es la información correcta sobre algo de entre las cantidades ingentes de ella que podemos recabar sobre un determinado asunto, en cuestión de segundos o minutos. Pero aun así, por complejo que pueda parecer, cada vez somos más hábiles en extraer la información correcta sobre algo, dada la enorme cantidad de contexto que nos ayuda en la tarea y la intuición – razón acelerada – que hemos desarrollado en la búsqueda refinada de la misma.

Todo esto lleva indefectiblemente a la pérdida de control sobre el individuo por parte de los poderes que tradicionalmente han ejercido su particular tiranía sobre el acceso a la información y su uso. Las jerarquías eclesiásticas, los gobiernos y los poderes económicos han pasado de ser los dueños exclusivos de la información más importante para ejercer el poder, para pasar a ejercer de manera deliberada una política de comunicación encaminada a ganarse el favor del fiel, el votante y el consumidor, respectivamente.

Ahora el individuo lucha día a día por satisfacer sus necesidades de la mejor manera que le permita la sociedad de consumo y su educación, en todo el rango que recorre, de arriba a abajo, la pirámide de Maslow. Es tradición humana que el mejor informado es el que obtiene un mayor prestigio de sus semejantes, y no ya el más inteligente en primera instancia. El desarrollo de la inteligencia ha pasado a ser tan modulable por la calidad de información que se maneje y la instrucción que esta aporta, que una persona es capaz de suplir un buen número de carencias si a través de su habilidad para informarse adecuadamente configura una visión más completa de lo que es relevante en el ámbito en el que se desenvuelve.

Todo esto nos lleva a una conclusión asombrosa y muy esperanzadora: las fuerzas políticas, económicas y culturales en una sociedad globalizada, tendrán éxito en la medida en que sean capaces de enriquecer al ciudadano, satisfacer sus necesidades y ofrecerle una vida cada vez más plena y con posibilidades crecientes de desarrollo. Poniéndolo en perspectiva histórica, no es más que el análisis de lo que ha sido la historia de la humanidad desde que tenemos registros de ella. Lo que ocurre hoy en día, es que está sucediendo de manera tan acelerada, que las etapas de la evolución surgen, se disuelven y son sustituidas por otras nuevas, ante nuestros ojos; antes, leíamos el libro cinco décadas después.

En España, esta transición de la información, ha abierto una brecha tan importante entre la generación de la vieja política y la emergente nueva política y sus representantes 3.0 , que están conviviendo dos discursos que parecen sacados de siglos diferentes y que se observan perplejos. Uno porque no concibe la existencia hoy en día del otro, y el otro porque no comprende ni asimila que su envejecimiento ya supone, de facto, una momificación.

No es la tecnología, es el cruce entre la ciencia y las humanidades de Jobs: es el ejercicio de la libertad.

jaime trabuchelli


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