Cinco Certezas y Un Futuro

Jaime

Considero que:

1.- Ni el PP ni el PSOE están en condiciones de hacer grandes cosas por España.

Ambos partidos han creado una red de intereses auto abastecida tras muchos años en el poder, cimentada sobre la base de mantener a los amigos en un puesto de trabajo remunerado. No todos son corruptos, pero la inmensa mayoría son cómplices. En ese clima, es imposible que se pueda generar la ilusión y las grandes iniciativas que hacen que, un país como el nuestro, pueda resurgir con fuerza de una situación penosa como la actual, y ser de nuevo una fuente de inspiración para el mundo.

2.- Una nueva forma de hacer política está emergiendo con fuerza

La sociedad civil, como no podía ser de otra forma, está asumiendo con fuerza creciente la iniciativa que le falta a la partitocracia dominante y decadente. Cada día más voces están proponiendo soluciones de enorme peso y sensatez, desde los ámbitos más diversos: economistas, artistas, intelectuales, profesionales, escritores, empresarios y periodistas, por nombrar sólo algunos. Estas soluciones suponen indefectiblemente la conservación de todo lo valioso que hemos sido capaces de construir juntos hasta la fecha, y las reformas necesarias para el saneamiento de nuestro funcionamiento democrático en cuestiones tan vitales como la separación de poderes, una ley electoral que garantice un peso democrático equitativo entre los ciudadanos, una justicia garante de las libertades de forma efectiva, una administración pública eficiente y bien auditada, unos partidos políticos genuinamente democráticos y transparentes, y sobre todo, una educación que logre erigirse en la institución más prestigiosa y valiosa de nuestro país, base de los valores de nuestra sociedad y plataforma imprescindible del bienestar social, cultural y económico. Esta vocación de la institución educativa debe encontrar eco en todas las instituciones y ser promovida desde ellas para que no confundamos un estado laico con una sociedad apática y tibia en la defensa y promoción de los valores y los derechos humanos.

3.- La igualdad y la estabilidad de nuestro país se ha puesto en riesgo innecesariamente para alimentar intereses políticos espurios

El bipartidismo ha establecido unas relaciones de poder tales con el nacionalismo catalán, y ha perpetuado unas desigualdades de tal magnitud entre los distintos territorios del país, priorizando los intereses de sus organizaciones por encima del sano desarrollo de nuestra constitución y la conservación de las garantías de igualdad entre todos los españoles, que ha situado al conjunto de los españoles en un estado de confrontación insólito por innecesario y de compleja solución por la radicalización de las posturas. La pésima gestión de la Educación en España en las últimas décadas nos ha hecho perder buena parte de lo alcanzado en las anteriores.

4.- España tiene un inmenso potencial, porque por alguna razón, el talento por metro cuadrado en nuestro país es elevadísimo

Somos un país de genio, de talento desbordante y de héroes: en las condiciones más desfavorables somos capaces de hazañas extraordinarias. La historia lo demuestra y el presente, con ejemplos notables empresariales, artísticos, deportivos y sociales lo corrobora. España está llamada a ser pionera en multitud de campos, con especial atención a la acción solidaria y la cooperación al desarrollo, que lejos de constituir un tema vergonzantemente relegado en la actualidad, debe ocupar un lugar prioritario en las agendas de los países más desarrollados, empezando por el nuestro. No somos un país nacionalista sino profundamente filántropo.

5.- Ciudadanos, liderados por Albert Rivera,

es el partido que está llamado a aglutinar esta nueva fuerza social, que se ha ido forjando y consolidando durante los años más duros de la crisis. El cambio radical positivo siempre ha venido impulsado por los valores, la solidaridad y el diálogo entre todos los actores sociales. Jamás el rupturismo sectario ha traído nada bueno a ninguna sociedad. La cualidad esencialmente democrática y participativa del Movimiento Ciudadano, sumada a su total ausencia de sectarismo y su firme voluntad de unión, dota al Partido de la Ciudadanía de una autoridad moral sin igual en el espectro político español.

jaime trabuchelli


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