De la Ley de Hierro al Gobierno Abierto: el Protagonismo de la Ciudadanía

Jaime

“Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”
Mark Twain

Mucho más allá de la dicotomía entre la utopía asamblearia y la dominación oligárquica de las organizaciones a la que Robert Michels pretendía condenarnos, hallamos el horizonte de un Gobierno Abierto en el que la evolución de la democracia, de la mano de las tecnologías de la información y la comunicación, está ya sentando las bases para que la participación ciudadana en la vida política en todos los ámbitos de la administración sea una tendencia imparable en el S XXI.

La evolución de las clases medias en las democracias más avanzadas del mundo y la irrupción de las mismas en los países emergentes están resultando clave en el boom participativo a través de internet. Ejemplos tan directos y cotidianos como TripAdvisor o Twitter nos demuestran que la influencia del ciudadano en las variaciones del mercado y de las decisiones políticas ya funcionan en tiempo real y su fuerza es imparable.

La evolución tecnológica ha eliminado todas las excusas para potenciar la transparencia en todos los ámbitos de la política, y las vías de participación en decisiones de gobierno están listas para iniciar una revolución en el ámbito de la democracia directa, en la que necesariamente ha de ir perdiendo peso la homogeneización de la representatividad del votante en el marco de unos partidos políticos ya de por sí demasiado homogéneos en su régimen interno. En definitiva, desde la decisión más conveniente para la gestión de las basuras de un municipio hasta el modelo de estado idóneo para un país pueden ser desde ya objeto de un diálogo entre el ciudadano y las instituciones que sin duda potenciará el proceso deliberativo necesario para que la democracia pueda percibirse como un hecho real y no como un eterno proyecto marcado por hitos espaciados por décadas. El grado de vinculación entre las propuestas de los ciudadanos y las decisiones de gobierno será un desarrollo natural que necesariamente involucrará al conjunto de la sociedad y que cada vez será menos acaparado por los puntos de vista particulares de sus representantes que, ciertamente, cada vez lo serán de manera más legítima.

La incuestionable riqueza que aportará esta dinámica participativa es ni más ni menos que la puesta en valor y la prueba de concepto del talento colectivo al servicio de la gestión de lo público. No acierto a ver un logro mayor por parte de la impresionante herramienta de internet. El retorno de la inversión en educación pública y en I+D+i pueden encontrar su cénit en la implementación de un sistema de gobierno abierto que llevará décadas desarrollar pero que sin duda pueden llevar a nuestra civilización a cotas de bienestar social, político, económico y cultural insospechadas.

El mayor logro de la información consiste en la toma de conciencia de la realidad que trae consigo. Esto sitúa a su receptor en condiciones óptimas para poder actuar sobre la realidad implicada. El aumento exponencial de la conciencia colectiva a cerca de los retos que afrontamos como sociedad, desde los grupos más pequeños a las grandes confederaciones y por supuesto como especie, tiene unas posibilidades incalculables.

La magnífica iniciativa del colectivo XarxaIp en Cataluña y la iniciativa de gobierno abierto del País Vasco, Irekia, son dos ejemplos excelentes de que en España ya está en marcha la transición participativa.

Queda mucho por recorrer, pero cada paso es la mejor inversión que podamos imaginar.

jaime trabuchelli


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