Política Moderna

Jaime

La política moderna consiste en cambiar el clima.
El clima que ha permitido crecer la mala hierba a base de tapar bocas con pesetas y más tarde con euros.
El clima que ha tolerado a los ladrones, los chantajistas, los comisionistas y los enchufadores y los ha cobijado a cambio de múltiples contrapartidas materiales y emocionales.
Como decía el Dr. House en su magnífica serie, todo el mundo miente. Pues claro, obviamente. Con la verdad constante y absoluta no se puede vivir. Por activa o por pasiva, todos mentimos alguna vez o muchas veces. Y el que no lo admita es un hipócrita. Por ahí empieza la reinserción: la aceptación de la propia imperfección.
Lo que ocurre es que en el ámbito de lo público no es que se haya mentido un poco: ha habido un expolio masivo, una cultura de la rapiña, el aprovechamiento insano, el tráfico de influencias…en definitiva, una degeneración ética tan generalizada que ha acabado por ensordecer a las conciencias: todavía hay implicados que no tienen conciencia de haber, no ya delinquido, sino tenido un comportamiento reprochable.
Pero lo más indecente de todo es que no ha habido prácticamente ninguna voluntad de poner los medios necesarios para prevenir dichas actividades y para castigar debidamente a los involucrados en ellas. Todavía hay una mayoría de políticos y, agárrense a la silla, cronistas de lo político que defienden que son casos aislados y que la gran mayoría está exenta de todo mal.
Como no demos un paso atrás y nos demos cuenta de que nos ha invadido la corrupción en los más diversos ámbitos, no abriremos los ojos.
El otro día estaba en unos grandes almacenes comprando un gorro a mi hijo y la dependienta me dijo que ya no les compraba a sus pequeños gorros ni bufandas porque en el colegio les desaparecían todas las semanas. A mi madre el pasado viernes le robaron el bolso por décima vez en los últimos dos años. Y no les aburro con cien ejemplos más. En el respeto a lo ajeno nos va el PIB y todo lo demás. No hay mayor I+D+i que la ética inoculada hasta en los huesos. Nada de catecismos oiga, las cositas simples: respetar lo ajeno.
La Política Moderna consiste en comprometerse con medidas muy concretas para que el poder vuelva a los ciudadanos, o quizá que resida en nosotros por primera vez, y en sistemas de prevención verdaderamente efectivos para que se respeten los derechos de todos y se erradique la corrupción generalizada. Para ello deben estar bien separados y equilibrados todos los poderes. Esto es un juego de equilibrios y mutua vigilancia. No sirve el pendulazo de otorgar a un Gobierno supuestamente iluminado unos superpoderes que no va a ser capaz de templar ni Frodo Bolsón.
Maduremos y veamos las cosas con claridad: las soluciones son sencillas, sólo hace falta voluntad y valor para llevarlas a cabo: independencia real del Poder Judicial, democratización de los partidos políticos, mecanismos efectivos anticorrupción, Ley Electoral en la que todos los votos pesen igual y racionalización del gasto público. Ya verían como con esto salen las cuentas y optimizamos los servicios públicos y el crecimiento.
Hoy en día, en la política de nuestro país, una voluntad así, Albert Rivera y poco más. Coincido al 95 % con el magnífico artículo que escribió ayer Manuel Conthe.

jaime trabuchelli

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