Error Humano vs Error Inhumano

Jaime

Alrededor de este desgraciado asunto del ébola en España han venido sucediendo una serie de hechos y respuestas que deberían servirnos para reflexionar.

En primer lugar, y a la vista de lo ocurrido, la decisión del gobierno de expatriar a los dos religiosos infectados, que en paz descansen, en lugar de haberlos atendido en el lugar de origen, dado el avanzado estado de la enfermedad y la igual avanzada edad de ambos, amén de su delicado estado de salud en el que convergían otras enfermedades, es más que discutible. Parece claro hoy que sobreestimaron el conocimiento que se tiene de la enfermedad y sus vías de contagio, la capacidad, los medios y la preparación – entrenamiento – de nuestros profesionales para atender a los enfermos e, indudablemente, se infravaloró la exposición a la que se sometía con esta decisión a la población en general y en particular a los profesionales responsables de atender a estas personas. Fue una decisión popular la del gobierno a principios de agosto; muy pocos defendimos en su momento que era un disparate y una irresponsabilidad. Un médico de la paz me dijo entonces que el Hospital Militar Gómez Ulla había rechazado hacerse responsable del primer religioso expatriado por considerar que no estaban preparados, siendo en principio el más adecuado de España para abordar estas contingencias.

En segundo lugar, aunque bien podría haber sido el primero, la irrisoria cantidad económica destinada por el gobierno para la lucha contra el ébola en Africa contrasta con el coste de las expatriaciones, considerablemente mayor que dicha aportación. Seguimos enfermos de ética, y el llamado de Obama a responder al tremendo problema en la propia Africa no parece tener respuesta en el conjunto de países desarrollados.

En tercer lugar, y en el corazón de este asunto, lo que ha ocurrido con Teresa, la auxiliar de enfermería que se prestó voluntaria para atender a los dos convalecientes. Nunca llegaré a entender cómo estando ingresada en el hospital con una enfermedad tan grave no se le aisló convenientemente y pudo mantener entrevistas, contacto con la prensa y participar en un debate público en ese periodo. A nadie se le escapa que alguien muy enfermo no debe estar sometido al estrés emocional que eso produce sin que se vean afectadas sus defensas, hoy en día el único remedio para poder combatir con éxito esta enfermedad. Comprendo que haya que realizarle preguntas para saber las personas con las que mantuvo contacto y poder seguir el rastro a potenciales contagios. Pero punto.

En cuarto lugar, una vez fallecidos los dos religiosos a los que nunca se reconocerá suficientemente su labor, es Teresa nuestra máxima preocupación. Mi admirado Arcadi Espada escribía en su artículo “Humanos” de antes de ayer, que los errores humanos son la causa de la mayoría de los accidentes. Ciertamente es así. El mayor error humano fue expatriar a los religiosos; por tanto, debemos reevaluar nuestra capacidad de respuesta ante los problemas antes de decidir crearlos para solucionar otros. Difiero con usted, Sr Espada, en que en este caso el error humano haya sido de la auxiliar. Es una responsabilidad excesiva, por mucho que rozara la cara con sus guantes. Sería como si la policía desviara el tráfico de una carretera para llevar a los conductores a un volcán en erupción, y después culpar a los mismos de no haber sabido evitar la lava. Creo que es fácil de entender, y muy pueril señalarla, aunque sea cariñosamente. Es más, hacerlo cariñosamente es de un cinismo supino.

Por último, y también a colación del inspirador artículo de D. Arcadi, en el que de algún modo se lamenta del linchamiento automático al que se somete la política a la primera de cambio y de manera irreflexiva. Sin duda tiene razón en que es un resorte, y como todo resorte, automático e inapropiado muchas veces. Me sumo a la crítica del resorte en sí, aunque en este caso, la lotería quiso que acertara. La gestión política de la crisis ha sido más que lamentable. El consejero de salud tiene tántos déficits políticos y de simple saber comportarse que no voy a entrar a enumerarlos. Pero que la ministra Mato se signifique diciendo que no se ha cometido ningún error y se han seguido todos los protocolos es un insulto global a la inteligencia de todo un pueblo.

El error de base y de bulto fue pensar que estábamos preparados cuando, obviamente, no lo estábamos y no lo estamos. Y como no aprendemos, lo replicamos una y otra vez. Con la burbuja inmobiliaria, con el empleo, con la corrupción y con tántas otras cosas, seguimos haciendo caso omiso a la realidad.

Mientras tanto, seguimos reduciendo la partida de I+D+i, despreciando nuestro mayor patrimonio: el talento. Es por eso que la decisión de expatriar a los religiosos fue política y no médica, pero cuando hubo que salir a dar explicaciones del contagio de Teresa, la ministra se rodeó de médicos, que al fin y al cabo son los que saben.

El problema es cuando los políticos se meten a médicos, a banqueros… ¿No nos damos cuenta aún?

jaime trabuchelli

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