Regalar Talento

Una de las grandes inversiones de nuestro país, la educación,está siendo de gran provecho para el mundo. Quizá los mejores embajadores de la Marca España sean nuestros ingenieros, investigadores, abogados y artistas, por citar unos pocos, mientras el Alto Comisionado de la misma insiste en decir a los cuatro vientos que, como somos un país pobre, sólo nos queda fiar nuestra suerte a las empresas multinacionales – de origen español, por ahora -. Y mientras tanto, somos los primeros donantes de talento del planeta (International Talent Migration. European Insights from Linkedin).
¿Qué suerte de ceguera intelectual básica puede llevar a este hombre, con tan alta responsabilidad, a tachar de pobre a una de las principales potencias mundiales y a uno de los países del globo con más talento por metro cuadrado? Sea cual sea el punto de vista desde el cual lo base, me parece una enorme falta de respeto. Seguro que cualquier publicación anglosajona, especialmente financiera, estaría encantado de tenerlo como columnista.
De acuerdo, un millón de defectos tendrá España – que nos encanta reconocernos, por cierto, pues todo nuestro entorno nos estima infinitamente más que nosotros mismos – y otro millón de tareas pendientes por emprender. Pero su comentario, como español, me sobra; Sr. Espinosa de los Monteros. Está usted para promocionar y defender la Marca España, no para marcar a los españoles con estigmas de nuevo cuño.
Y mientras tanto, insisto, nuestros licenciados, doctores, artistas e investigadores huyen principalmente al Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Francia y Méjico, en busca de oportunidades, reconocimiento y un futuro para ell@s y sus familias o proyectos de familia.
¿Cuánto tiempo han invertido nuestros políticos en temas irrelevantes – tú has hecho, tú has dicho… – y cuánto en asegurarse de que las personas que hemos formado con nuestro esfuerzo y nuestro dinero pudieran devolverlo en forma de creación de riqueza y nuevas oportunidades en nuestro país? Dejen a un lado los testículos de los leones del Congreso, si no les importa.
¿Por qué seguimos doblando el tiempo necesario para la creación de nuevas empresas, con 28 días, cuando la media de la UE es de 14? Nuestras carencias en Formación Profesional son tan grandes que unas pocas bien intencionadas iniciativas serían suficientes por sí mismas para crear empleo de forma significativa. No sabemos ni formar camareros.
Pero voy más allá: ¿Nos preocupamos de mirar por la siguiente generación, a prever las necesidades futuras y crear las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes no se formen en callejones sin salida o, en el mejor de los casos, para evitar su salida al extranjero?
Hay muchos ejemplos de abandono, pero me van a permitir uno paradigmático: Graphenano. Una empresa creada en Murcia por dos hermanos y que se han convertido en la primera empresa del mundo en fabricar grafeno – el material que tiene revolucionado al mundo industrial – a gran escala, a tal punto que cuando fueron a Silicon Valley a enseñar sus placas de 50×50 cm los californianos no se podían creer lo que veían, y mucho menos lo que les dijeron: “Se la regalamos, de muestra. Nos sale infinitamente más barato producirla que a nuestros competidores”. En poco tiempo todos sabrán de ellos. Pues no se cansan de decir allá donde les preguntan: ni un duro del gobierno, ni media ayuda, cero apoyo. Hay que reconocerlo; hay algo que los gobiernos de este país saben producir mejor que nadie: héroes.
Lo último que debes descuidar en los malos tiempos es tu futuro. Los alemanes, los japoneses, los finlandeses saben mucho de esto. Nosotros no. Es un mal histórico en España, ya desde el siglo dieciséis, con lo que ya va siendo hora de levantar la vista y sin dejar de atender lo urgente, darnos cuenta de que es más que urgente atender a lo importante. Estamos a la cola de Europa en I+D+i, a la cola en calidad educativa (aun así exportamos talento como nadie, con lo que imagínense si mejoramos esto)…y por tanto, a la cola en empleo.
¿Por qué no en vez de llevar al CESID a la miseria lo ponemos a trabajar para diseñar el futuro del sistema educativo, pero no para el futuro que nos toca mañana, sino para el futuro continuo, y lo sacamos de las garras de los políticos?
¿Por qué no re-diseñamos las universidades para que sean verdaderas colaboradoras de las empresas y salgan los titulados ya con experiencia al mercado de trabajo?
¿Por qué no resumimos administraciones públicas y financiamos con ese ahorro la investigación para que garantice un futuro brillante a nuestros hijos y nietos?
¿Por qué no dejamos de regalar a los bancos miles de millones de euros – Señor Montoro, su último regalo a la banca con nuestro dinero es una vergüenza – y garantizamos una vivienda digna como defiende la Constitución para todos los españoles y así quizá los hijos de los que no desahucie la banca que tanto aprecia ese señor, puedan ser motores del futuro y no meros supervivientes en el mejor de los casos?

Puede ser, como recordaba Pablo Iglesias hace unos días, que la política de todo un presidente del gobierno de los EEUU pueda estar condicionada por un puñado de mercaderes de bonos. Pero miren ustedes: los mercaderes de bonos no son nadie sin empresas prósperas y viables. Y las empresas prósperas y viables no son posibles sin talento. Y el talento, a fin de cuentas, no se alimenta y fructifica sin las estrategias adecuadas, sin visión de futuro y sin políticos – representantes de los ciudadanos – con altura de miras. Así que menos demagogia, sea del signo que sea, porque nos lleva a ahogar lo mejor de los seres humanos, que es la capacidad de generar soluciones creativas a los problemas, que configuran por fin una civilización más capaz de ser feliz.
Como afirmé en un artículo anterior, y me reitero: la economía de mercado está más cerca de la utopía anarquista de lo que nunca lo estuvo ningún régimen comunista, tanto en cuanto a prosperidad material como a derechos y libertades. A pesar de los mercaderes de bonos. Mejoremos esta vía y dejemos de promover disparates, que hay mucha gente que necesita ilusión y futuro, y se la está engañando vilmente.

jaime trabuchelli

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