Pioneros

Puedo decir que hoy he asistido a la puesta de largo de la madurez democrática en este mi querido país. Por fin los mejores se implican y organizan para generar una alternativa real, ética y moderna al lamentable ejemplo del bipartidismo, tan agotado de ideas como corrupto de corazón.

El escenario, el Teatro Compac de la Gran Vía de Madrid, y los protagonistas, los ciudadanos, representados por la plataforma Movimiento Ciudadano, impulsada por Albert Rivera y en la que están implicados todos los miembros del Partido de la Ciudadanía, muchos independientes y tantos ciudadanos como compartan su proyecto y quieran implicarse.

Más y además de un soplo de aire fresco, este acto en el que cristaliza una gira por España de ocho meses, es un anticipo de los nuevos tiempos que vienen. Miles de personas se han ido sumando a estos actos en todos los territorios nacionales, antes, durante y después de las elecciones europeas, sumando fuerzas y voluntades en un movimiento que promueve la regeneración de la democracia de nuestro país, enferma por el maltrato de los partidos clásicos del poder y por la falta de implicación ciudadana en su custodia.

La propuesta del Movimiento Ciudadano se concentra en cinco propuestas de reforma tan radicales como tranquilas y democráticas: La Ley Electoral, La Financiación de los Partidos, El Pacto por la Educación, La Reforma de la Justicia y la Reforma de las Administraciones Públicas. Ahí es nada. Cinco grandes proyectos sustentados en una voluntad firme de aplicación real de la Constitución de 1978, de respeto escrupuloso a la separación de poderes, de respeto a la voluntad de los ciudadanos y de creer en España como un país con un porvenir brillante cuando se gestionare con honradez, inteligencia y visión de futuro.

Este movimiento no es sólo un toque de atención importante a los partidos clásicos que han alternado en el gobierno del país y lo han llevado a la situación actual de crisis institucional, económica, ética y moral, sino también a la ciudadanía; una llamada de atención en positivo para lograr la participación de todos en el objetivo insoslayable que es la recuperación del control real del ciudadano sobre las políticas públicas y el control de los excesos del poder en todos los ámbitos de la sociedad.

Esta indefensión aprendida de la sociedad, este Síndrome de Estocolmo en el que se ven inmersos millones de ciudadanos que ven cómo los poderes políticos se blindan con aforamientos para proteger sus corruptelas, que se ven obligados a ver y escuchar programas informativos manipulados por los poderes públicos y económicos – peligrosamente entremezclados -, que ven como su voto cuenta siete veces menos en ocasiones que el de otros ciudadanos, que ven la impunidad de los que se acogen a amnistías fiscales mientras que a otros les fríen a multas de aparcamiento, que ven cómo la justicia no es igual para todos y que ven, igualmente, que pagan impuestos para que después los partidos se gasten millones en campañas electorales que rara vez cumplen lo que prometen, esta indefensión aprendida bajo cuya influencia se sigue votando a PPSOEIU porque no se ve otra alternativa, se ha empezado ya a resquebrajar. La marea naranja del Movimiento Ciudadano se adivina imparable porque va sin prisa – “Al baño maría” que dice Albert Rivera, “Sin calentones” – y sin pausa, con propuestas muy claras, muy factibles, muy sólidas y cargadas del entusiasmo que infunden los grandes proyectos.

Y termino con el gran Javier Nart: “El documento que se presenta es voluntariamente incompleto y necesariamente abierto”; es decir, el mensaje implícito en la propuesta del Movimiento Ciudadano: es una propuesta del conjunto de la sociedad dirigida a los partidos políticos que están y han estado en el poder, una propuesta que cataliza este movimiento pero que surge de la participación del conjunto de la ciudadanía, desde el principio hasta el final. Hasta el término de este año, todos los que quieran enmendar y/o completar los documentos podrán hacerlo a través de la página web movciudadano.es . A partir de entonces, se le presentará al gobierno de la nación para que pueda tomar nota y llevar a cabo las acciones oportunas. Si no es así, será en las urnas donde deba cada uno recoger el fruto de sus decisiones.

jaime trabuchelli

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