Regalar Talento

Una de las grandes inversiones de nuestro país, la educación,está siendo de gran provecho para el mundo. Quizá los mejores embajadores de la Marca España sean nuestros ingenieros, investigadores, abogados y artistas, por citar unos pocos, mientras el Alto Comisionado de la misma insiste en decir a los cuatro vientos que, como somos un país pobre, sólo nos queda fiar nuestra suerte a las empresas multinacionales – de origen español, por ahora -. Y mientras tanto, somos los primeros donantes de talento del planeta (International Talent Migration. European Insights from Linkedin).
¿Qué suerte de ceguera intelectual básica puede llevar a este hombre, con tan alta responsabilidad, a tachar de pobre a una de las principales potencias mundiales y a uno de los países del globo con más talento por metro cuadrado? Sea cual sea el punto de vista desde el cual lo base, me parece una enorme falta de respeto. Seguro que cualquier publicación anglosajona, especialmente financiera, estaría encantado de tenerlo como columnista.
De acuerdo, un millón de defectos tendrá España – que nos encanta reconocernos, por cierto, pues todo nuestro entorno nos estima infinitamente más que nosotros mismos – y otro millón de tareas pendientes por emprender. Pero su comentario, como español, me sobra; Sr. Espinosa de los Monteros. Está usted para promocionar y defender la Marca España, no para marcar a los españoles con estigmas de nuevo cuño.
Y mientras tanto, insisto, nuestros licenciados, doctores, artistas e investigadores huyen principalmente al Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Francia y Méjico, en busca de oportunidades, reconocimiento y un futuro para ell@s y sus familias o proyectos de familia.
¿Cuánto tiempo han invertido nuestros políticos en temas irrelevantes – tú has hecho, tú has dicho… – y cuánto en asegurarse de que las personas que hemos formado con nuestro esfuerzo y nuestro dinero pudieran devolverlo en forma de creación de riqueza y nuevas oportunidades en nuestro país? Dejen a un lado los testículos de los leones del Congreso, si no les importa.
¿Por qué seguimos doblando el tiempo necesario para la creación de nuevas empresas, con 28 días, cuando la media de la UE es de 14? Nuestras carencias en Formación Profesional son tan grandes que unas pocas bien intencionadas iniciativas serían suficientes por sí mismas para crear empleo de forma significativa. No sabemos ni formar camareros.
Pero voy más allá: ¿Nos preocupamos de mirar por la siguiente generación, a prever las necesidades futuras y crear las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes no se formen en callejones sin salida o, en el mejor de los casos, para evitar su salida al extranjero?
Hay muchos ejemplos de abandono, pero me van a permitir uno paradigmático: Graphenano. Una empresa creada en Murcia por dos hermanos y que se han convertido en la primera empresa del mundo en fabricar grafeno – el material que tiene revolucionado al mundo industrial – a gran escala, a tal punto que cuando fueron a Silicon Valley a enseñar sus placas de 50×50 cm los californianos no se podían creer lo que veían, y mucho menos lo que les dijeron: “Se la regalamos, de muestra. Nos sale infinitamente más barato producirla que a nuestros competidores”. En poco tiempo todos sabrán de ellos. Pues no se cansan de decir allá donde les preguntan: ni un duro del gobierno, ni media ayuda, cero apoyo. Hay que reconocerlo; hay algo que los gobiernos de este país saben producir mejor que nadie: héroes.
Lo último que debes descuidar en los malos tiempos es tu futuro. Los alemanes, los japoneses, los finlandeses saben mucho de esto. Nosotros no. Es un mal histórico en España, ya desde el siglo dieciséis, con lo que ya va siendo hora de levantar la vista y sin dejar de atender lo urgente, darnos cuenta de que es más que urgente atender a lo importante. Estamos a la cola de Europa en I+D+i, a la cola en calidad educativa (aun así exportamos talento como nadie, con lo que imagínense si mejoramos esto)…y por tanto, a la cola en empleo.
¿Por qué no en vez de llevar al CESID a la miseria lo ponemos a trabajar para diseñar el futuro del sistema educativo, pero no para el futuro que nos toca mañana, sino para el futuro continuo, y lo sacamos de las garras de los políticos?
¿Por qué no re-diseñamos las universidades para que sean verdaderas colaboradoras de las empresas y salgan los titulados ya con experiencia al mercado de trabajo?
¿Por qué no resumimos administraciones públicas y financiamos con ese ahorro la investigación para que garantice un futuro brillante a nuestros hijos y nietos?
¿Por qué no dejamos de regalar a los bancos miles de millones de euros – Señor Montoro, su último regalo a la banca con nuestro dinero es una vergüenza – y garantizamos una vivienda digna como defiende la Constitución para todos los españoles y así quizá los hijos de los que no desahucie la banca que tanto aprecia ese señor, puedan ser motores del futuro y no meros supervivientes en el mejor de los casos?

Puede ser, como recordaba Pablo Iglesias hace unos días, que la política de todo un presidente del gobierno de los EEUU pueda estar condicionada por un puñado de mercaderes de bonos. Pero miren ustedes: los mercaderes de bonos no son nadie sin empresas prósperas y viables. Y las empresas prósperas y viables no son posibles sin talento. Y el talento, a fin de cuentas, no se alimenta y fructifica sin las estrategias adecuadas, sin visión de futuro y sin políticos – representantes de los ciudadanos – con altura de miras. Así que menos demagogia, sea del signo que sea, porque nos lleva a ahogar lo mejor de los seres humanos, que es la capacidad de generar soluciones creativas a los problemas, que configuran por fin una civilización más capaz de ser feliz.
Como afirmé en un artículo anterior, y me reitero: la economía de mercado está más cerca de la utopía anarquista de lo que nunca lo estuvo ningún régimen comunista, tanto en cuanto a prosperidad material como a derechos y libertades. A pesar de los mercaderes de bonos. Mejoremos esta vía y dejemos de promover disparates, que hay mucha gente que necesita ilusión y futuro, y se la está engañando vilmente.

jaime trabuchelli

La Confianza

Confío en ti. Es decir, me vas a querer bien, vas a responder a mis expectativas y gracias a ti voy a estar más contento de estar vivo.

Te voy a permitir que cobres más que yo, que tengas más gente a tu servicio que yo, que pagues menos impuestos que yo, que tengas mejor pensión que yo, que comas en mejores restaurantes que yo, y en general, que vivas mejor que yo. Pero no me importa, porque vas a hacerlo tan bien que yo podré vivir mejor, tener mejores oportunidades, mis hijos mejores colegios, una sanidad que alargará y mejorará mi vida y la de los míos, y en general, viviré mejor que mis padres, y mis hijos mejor que yo.

Y te voto.

Y vives mejor que yo. Pero yo vivo cada vez peor.

Y te vuelvo a votar. Te voto porque, aunque tú vivas mejor que yo y cada vez mejor, aunque yo viva peor, la culpa no es tuya. Aunque yo haya confiado en ti porque eres muy listo y por eso vives mejor que yo – vaya, que es mi dinero y te lo permito -, por muy listo que seas no puedes hacer milagros, y es que los otros lo han hecho fatal – Lehman Brothers y Zapatero – y tú lo estás arreglando. Porque ese desastre no se arregla en dos días hombre. Es que mira que el cheque bebé…qué inconsciente. Y así todo. Un despilfarrador. Por eso recorto de aquí y de allí, vaya, lo que puedo…uy, que no, que yo no recorto, que es él, que me he puesto tan en su lugar que ya no sé quién soy… bueno, qué mas da, si yo haría lo mismo, es lo lógico: cobraría más porque soy más listo mientras intento arreglar las cosas haciéndote cada vez más pobre y así, tras esa penitencia, quizá merezcas volver a estar casi como estabas, porque has vivido por encima de tus posibilidades y lo sabes. Que yo establezca cuáles deben ser tus posibilidades es secundario mujer, no me salgas con esas, no retuerzas los argumentos, no me cojas el rábano por las hojas…

Vamos por el camino correcto, confiad en nosotros. Ya volveréis a viajar, no os preocupéis. Ya volveréis a poder cenar en restaurantes, como hace años, ya veréis. Que sí, ya podréis tener otro hijo. El año que viene todo será mejor, como mucho el siguiente. Pronto conseguiréis un trabajo, aguantad. Que estáis en la calle…vaya…estoy luchando para que mejoréis, os entiendo. Bankia vuelve a dar beneficios, eso es un buen síntoma hombre, no lo quiero llamar brotes verdes pero bueno…

2012,2013,2014…

Operación Malaya,Gürtel, Bárcenas, EREs, Pallerols, Palau, Pokémon, Cursos de Formación, Caso Noos, SICAVs…

Bah, son casos aislados hombre, en general, el político es honesto, honrado, ejemplar. Que luego rechacemos las propuestas de reducir salarios o privilegios cada vez que un loco en minoría lo propone en el Congreso o las Cortes Autonómicas no significa nada. Hombre por Dios, que a los buenos hay que pagarles bien. Criticar la democracia, decir que está en decadencia no conduce a nada. Me parece que sois un poquito anti-sistema eh…

Bueno, a pesar de todo les votaré porque…ya sabes, más vale malo conocido…otro vendrá que bueno te hará…virgencita, virgencita que me quede como estoy…y al fin y al cabo son todos iguales: si viene otro robará y mentirá igual. Es la condición humana…

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Poco a poco, día a día, mes a mes, año a año, una clase política en decadencia acelerada, víctima de una crisis ética, moral y de valores profunda y odiosa, va minando la moral del ciudadano hasta llevarlo a un punto en que piensa que no hay salida, que no hay alternativa, que tiene que aguantar lo inaguantable.

Los mejores han ido yéndose, huyendo de una dinámica creciente de corrupción, desinterés y falta de decencia insoportables. No todos los que siguen son malos, pero se han hecho malos también. Se han hecho malos porque se han hecho cómplices; quizá no metieron la mano pero miraron hacia otro lado. Y los que huyeron no denunciaron. Los mejores han sido cobardes e incluso se han parapetado en el corporativismo para tapar la corrupción bajo el espurio manto de la lealtad al partido y el bien mayor, el fin que justifica unos medios deleznables.

La confianza del ciudadano ha sido arrasada, y los que la han vilipendiado están tan absortos en su status quo que ni siquiera se dan cuenta de hasta donde llega el hartazgo y la náusea, engañados y borrachos de sí mismos, perpetuados en cruces de acusaciones sistemáticas y proyectando en el otro maquinalmente los males que todos padecen. Y decir esto, señores, es constructivo. Es constructivo porque se-les-sigue-votando.

Nadie es perfecto, desde luego, ni usted ni yo. Pero todo tiene un límite. Hay alternativas, hay otros partidos, y su deber y el mío, es buscarlos. Investiguemos, observemos, escuchemos, estudiemos. La democracia no es algo que se hereda y ya está, algo que vaya solo. La democracia es un bien colectivo de la sociedad, un logro extraordinario que si no es cuidado y trabajado por-todos-los-ciudadanos se nos pudre y se nos muere. Y lo que viene después no es bueno. No es nada bueno.

Es hora de que los ciudadanos nos pongamos en marcha; de forma pacífica, de forma democrática, de forma cabal, de forma responsable, dedicando tiempo y esfuerzo para tomar iniciativa y hacer nuestra la tarea de regenerar la democracia de nuestro país. Mi camino, mi parte, no la puede hacer nadie más que yo. Y la suya, indudablemente, no la puede hacer nadie más que usted.

Ánimo. Nos vemos en un futuro mejor. Seguro.

jaime trabuchelli


Pioneros

Puedo decir que hoy he asistido a la puesta de largo de la madurez democrática en este mi querido país. Por fin los mejores se implican y organizan para generar una alternativa real, ética y moderna al lamentable ejemplo del bipartidismo, tan agotado de ideas como corrupto de corazón.

El escenario, el Teatro Compac de la Gran Vía de Madrid, y los protagonistas, los ciudadanos, representados por la plataforma Movimiento Ciudadano, impulsada por Albert Rivera y en la que están implicados todos los miembros del Partido de la Ciudadanía, muchos independientes y tantos ciudadanos como compartan su proyecto y quieran implicarse.

Más y además de un soplo de aire fresco, este acto en el que cristaliza una gira por España de ocho meses, es un anticipo de los nuevos tiempos que vienen. Miles de personas se han ido sumando a estos actos en todos los territorios nacionales, antes, durante y después de las elecciones europeas, sumando fuerzas y voluntades en un movimiento que promueve la regeneración de la democracia de nuestro país, enferma por el maltrato de los partidos clásicos del poder y por la falta de implicación ciudadana en su custodia.

La propuesta del Movimiento Ciudadano se concentra en cinco propuestas de reforma tan radicales como tranquilas y democráticas: La Ley Electoral, La Financiación de los Partidos, El Pacto por la Educación, La Reforma de la Justicia y la Reforma de las Administraciones Públicas. Ahí es nada. Cinco grandes proyectos sustentados en una voluntad firme de aplicación real de la Constitución de 1978, de respeto escrupuloso a la separación de poderes, de respeto a la voluntad de los ciudadanos y de creer en España como un país con un porvenir brillante cuando se gestionare con honradez, inteligencia y visión de futuro.

Este movimiento no es sólo un toque de atención importante a los partidos clásicos que han alternado en el gobierno del país y lo han llevado a la situación actual de crisis institucional, económica, ética y moral, sino también a la ciudadanía; una llamada de atención en positivo para lograr la participación de todos en el objetivo insoslayable que es la recuperación del control real del ciudadano sobre las políticas públicas y el control de los excesos del poder en todos los ámbitos de la sociedad.

Esta indefensión aprendida de la sociedad, este Síndrome de Estocolmo en el que se ven inmersos millones de ciudadanos que ven cómo los poderes políticos se blindan con aforamientos para proteger sus corruptelas, que se ven obligados a ver y escuchar programas informativos manipulados por los poderes públicos y económicos – peligrosamente entremezclados -, que ven como su voto cuenta siete veces menos en ocasiones que el de otros ciudadanos, que ven la impunidad de los que se acogen a amnistías fiscales mientras que a otros les fríen a multas de aparcamiento, que ven cómo la justicia no es igual para todos y que ven, igualmente, que pagan impuestos para que después los partidos se gasten millones en campañas electorales que rara vez cumplen lo que prometen, esta indefensión aprendida bajo cuya influencia se sigue votando a PPSOEIU porque no se ve otra alternativa, se ha empezado ya a resquebrajar. La marea naranja del Movimiento Ciudadano se adivina imparable porque va sin prisa – “Al baño maría” que dice Albert Rivera, “Sin calentones” – y sin pausa, con propuestas muy claras, muy factibles, muy sólidas y cargadas del entusiasmo que infunden los grandes proyectos.

Y termino con el gran Javier Nart: “El documento que se presenta es voluntariamente incompleto y necesariamente abierto”; es decir, el mensaje implícito en la propuesta del Movimiento Ciudadano: es una propuesta del conjunto de la sociedad dirigida a los partidos políticos que están y han estado en el poder, una propuesta que cataliza este movimiento pero que surge de la participación del conjunto de la ciudadanía, desde el principio hasta el final. Hasta el término de este año, todos los que quieran enmendar y/o completar los documentos podrán hacerlo a través de la página web movciudadano.es . A partir de entonces, se le presentará al gobierno de la nación para que pueda tomar nota y llevar a cabo las acciones oportunas. Si no es así, será en las urnas donde deba cada uno recoger el fruto de sus decisiones.

jaime trabuchelli

Steve Reich: la música natural.

Steve Reich acaba de recibir el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de música contemporánea, una de las ocho que abarca esta singular y extraordinaria iniciativa – de los pocos oasis culturales que nos quedan en este erial de la cultura que es hoy España y que a título póstumo nos retrata con inigualable maestría Gerard Mortier en su versión de “Los Cuentos de Hoffmann”-.

Reich crea la música como experiencia concentrada de los ritmos de la naturaleza, recreando una amplísima belleza de la que los músicos participan plenamente, él incluido, como canales saturados de la experiencia. Armonía en el sentido más holístico.

Poseedor de una cultura y una formación musical que abarca todas las épocas, no es de sorprender que considere a Bach el compositor más grande de siempre. Así parece que en una comparación destemporalizada y paradójica, alcancen ambos la cumbre de la experiencia musical por caminos opuestos, donde la variación y la repetición se buscan mutuamente, una desde la otra y viceversa.

Los pocos de mi generación que disfrutábamos del minimalismo – bautizado así por Michael Nyman – de Philip Glass y otros músicos que tuvieron menos trascendencia mediática, fuimos viendo como iban incorporando sus temas al cine, el propio Nyman con su extraordinaria BSO de “El piano”, y Glass con su “Koyaanisqatsi”, dirigida por Godfrey Reggio, ambas muy distintas pero coincidentes en el estilo que Reich ha llevado a una excelencia incontestable. Las raíces se hunden en la música mística oriental, que hizo de la repetición – las ragas indias son una suerte de climas musicales – el puente para acceder a una experiencia sonora más profunda, y en su recorrido contemporáneo su influencia llega a la música electrónica, dance y en general a casi toda la música experimental de cualquier tendencia.

No se equivoca Reich cuando declara que el minimalismo es la música más importante actualmente, y sin duda ha sido la más influyente de las últimas décadas, recogiendo las influencias más diversas, desde la ya mencionada música india tradicional, la música tribal africana, la música qawali persa – el más conocido, el gran Nusrat Fateh Ali Khan, que cosechó una ovación histórica en su actuación en el Teatro Monumental de Madrid a principios de los noventa -, los cantos gregorianos o el propio Satie, para cristalizar en un estilo notablemente novedoso y moderno en el mejor sentido de la palabra.

Enhorabuena al acertadísimo criterio de la Fundación BBVA.

jaime trabuchelli

El voto no se busca, se encuentra

El político que va en busca de votos como principio, es decididamente un peligro para la sociedad, porque corremos el riesgo de que los obtenga. Como decía Steve Jobs, “El cliente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestras”. Por tanto, los demagogos que dicen a las masas lo que quieren escuchar – en la masa el ser humano pierde su esencia como individuo -, no hacen más que aludir al hipotálamo, a las pulsiones más básicas y rudimentarias que llevan a nuestro género a su más baja expresión. Muy lejos del neocórtex, donde se halla lo más evolucionado de una persona, la tecnología punta que la experiencia ancestral ha ido desarrollando en nuestro pool genético, las emociones primarias desoyen por completo las sutilezas del intelecto que nos llevan a discernir entre lo verdadero y lo falso, entre la honradez y la corrupción.

La política, en su más noble versión, es una vocación en la que una persona quiere ver realizada una necesidad superior de contribuir a la mejora de la calidad de vida de sí mismo y las personas que le rodean, en sociedad. Como bien sabemos que la libertad es el camino y no un fin para el que cualquier medio es válido, esta noble vocación de la política ha de fundamentarse en el profundo respeto al otro y en la difícil asunción de la posibilidad perenne de estar equivocado. Con sólo mantener estos dos principios presentes y activos en la conciencia, la mayoría de las tentaciones del poder que se tuviere, pudieren combatirse con éxito.

Es muy obvio como en la praxis política nacional y mundial, la búsqueda del voto ha llevado a la práctica totalidad de las formaciones y los líderes políticos a ir sintonizando sus mensajes y propuestas al ritmo de las encuestas y sondeos de opinión. Es tan lamentable este hecho que a nadie debiera extrañar la profunda desafección del ciudadano hacia la política, los políticos y los partidos e instituciones. Mejor debiéramos decir ante la praxis de todas estas categorías y funciones, pues es indispensable salvar la función y la institución, cuyo instinto y origen respectivos son lo que nos queda como punto de partida para la regeneración.

Vuelvo a la máxima de Jobs porque me parece realmente genial, y muy lejos de ser tan arrogante como parece. Nadie pone en duda la inspiración y visión de un artista sea cual sea su disciplina, como motor de su obra y de nuestra realización como seres humanos en la contemplación de la belleza. No nos resulta ajena la belleza aunque nos sorprenda, porque el hecho es que hay un momento de re-conocimiento en el que tenemos la experiencia de ser mejores, más felices y más plenos. La política debe recuperar el arte de generar la posibilidad de un futuro más pleno como sociedad, y para eso hace falta con urgencia una regeneración absoluta de los principios que mueven a los políticos a desarrollar su labor. No es fácil pero es más sencillo de lo que se podría imaginar. No hacen falta prisas, hace falta voluntad. No hace falta perseguir el poder, sino recuperar el poder de atreverse a soñar con un mundo claramente mejor, claramente más libre, claramente más honesto y confiable. Y para esto, cosas muy concretas:

– No busquemos el voto, busquemos un proyecto viable y valiente, sin concesiones a lo políticamente correcto, que raramente coincide con lo más honesto.
– No vayamos a la política a hacer dinero.
– No vayamos a la política buscando el reconocimiento de los demás sino para obrar en conciencia con un propósito de realización personal.
– No mintamos como medio para un bien mayor, porque es uno de los autoengaños más mezquinos que podamos hacernos.
– Escuchemos a los demás pero no caigamos en la complacencia ni en la arrogancia, porque sin un criterio propio no merecemos la confianza de nadie.
– No nos creamos en posesión de la verdad ni busquemos la superioridad, sino más bien aprendamos de todos y de todo, porque sólo juntos podemos alcanzar la solidaridad, la libertad y el crecimiento real de la humanidad.

Esta declaración de principios puede parecer un tanto mesiánica, no lo discuto. Pero, ¿Cuál es la alternativa?

Estamos en una encrucijada, y no nos engañemos, no es sólo en nuestro país, es en el mundo entero. Tendemos a compararnos con las democracias más avanzadas para criticarnos entre nosotros, pero los males que nos afectan no son muy distintos de los de nuestros vecinos más “avanzados”. Este complejo internacional tan nuestro no ayuda mucho, porque sin una autoestima razonablemente fuerte difícilmente se puede tener la audacia necesaria para saltar hacia nuevos retos.

Así que vuelvo al título, tan prosaico, de este artículo, por ser concreto y alejarme de la demagogia. El voto no se busca, se encuentra; y es que me refiero al voto poderoso que es el voto de la ilusión, el voto de confianza que te da un ciudadano ilusionado, que vislumbra un futuro mejor porque le ha calado tu mensaje, porque le parece posible aunque difícil, porque necesita creer en que las dificultades de la vida merecen la pena, ya que hay gente con una mente lúcida y bienintencionada, con un corazón sano y honesto que es capaz de organizarse para llevar a su país a nuevas cotas de bienestar material y emocional.

Para mí fue el mensaje de Ciudadanos a través de Albert Rivera el que despertó mi ilusión y mi confianza. Del neocórtex al hipotálamo, y no al contrario. Y lo agradezco. Te invito a que busques tu opción.

Que tengas un buen día.

jaime trabuchelli


Del voto en blanco a la isla C´s. Huir del sectarismo (decimotercer trabajo de Hércules)

Es fácil. No hay más que querer que te quieran con un poquito más de intensidad que la que te ata a tu compromiso con la verdad, con esa verdad tan falible que es la propia, y aterrizamos en el sectarismo.

En esto de la política todo se acentúa un poco más, como en la religión, aunque parezca exagerado, y no hace falta acudir a las castas más envilecidas por el profesionalismo decadente. Basta no querer desagradar, asirse mínimamente a lo políticamente correcto para desviar el rumbo ya de manera muy significativa, y aterrizamos en el sectarismo.

El prejuicio está tan arraigado, los lugares comunes tan establecidos, los códigos tan cerrados y desactivados que la simple claridad, el análisis más aséptico se convierte automáticamente en algo revolucionario. Aquí aparece el héroe, Albert Rivera concluyendo el ignoto decimotercer trabajo de Hércules: la abolición del sectarismo.

yo – perdón por la falta de ortografía pero la prefiero -, muy lejos del mito, de la perfección absurda, del agarrarme desesperado a volcar todas las utopías propias y ajenas hambrientas de realidad a un pobre ser humano decente y lúcido, me encuentro a un joven aseado, fresco y brillante, de discurso extraordinariamente fluido y sencillo dando una suerte de conferencia-coloquio en el Hotel Ritz de Madrid ante una audiencia bien nutrida de verbos sueltos de la política y fuerzas vivas empresariales de nuestro país… Tacaño en aplausos y con tedio de años acumulado en infinidad de rollos infumables, el público asistente – en el que me incluyo – arranca en un aplauso entusiasta ante este fenómeno de 33 años – “Vaya 33 años” José Bono dixit, presente -. Lo había dicho todo y lo había dicho bien: lo repitió de dos o tres maneras distintas, pero el núcleo de su mensaje contenía más política y más futuro que todo lo que se había dicho en una tribuna política en España en los últimos 25 años. Era 2013.

Me afilié esa semana a C´s. A regañadientes – huyo del colectivismo -, dando dinero a un partido político – manda huevos -, pero convencido de que no podía hacer otra cosa: era un deber ético. A partir de aquí, el gran reto de huir del sectarismo, de aportar día a día un discurso, una opinión genuinamente equivocada y convencida y un ojo siempre abierto para no perder el rumbo mientras el otro trabaja en lo concreto, en lo del día o en el futuro.

Desde el exilio del voto en blanco me siento extraño en esta nueva isla de Ciudadanos que estamos amueblando, que ya llevan amueblando muy respetables y brillantes compañeros hace más de un lustro.

Deseadnos suerte, que la vamos a necesitar. Y vosotros también.

jaime trabuchelli


Ser algo más. Una fábula.

Era una niña preciosa. Su padre, de Mérida. Su madre toledana. Ambos llegaron a Cataluña a finales de los cincuenta, cada uno por su lado. Ella consiguió un trabajo en Capellades en una papelera y él en Palafrugell, en una planta de corcho. El destino los hizo coincidir en Vic, un lustro después. Largas horas extraordinarias en una fábrica cárnica los llevó hasta el matrimonio. Allí conocieron a Carles Puig, un próspero tendero de la ciudad con el que entablaron una buena amistad. El les hablaba largamente de la historia de la nación catalana, de Macià, Companys…y le prestó los libros de Carner, Ferran de Pol y otras joyas que conseguía a través de la frontera francesa. Así, y con él, aprendieron catalán y muchas otras cosas.

Poco a poco, Francisca y Joaquín fueron absorbiendo una suerte de orgullo, como por ósmosis, a la par que una amnesia de sus orígenes manchegos y extremeños que les hacía sentir bien. Sentir mejores, ya no inferiores, ya no incultos e iletrados. Ellos se sentían catalanes.

Así que Anna era una niña preciosa, verdaderamente. Enormemente curiosa, vivaz y muy querida, nacida en 1970, hablaba perfectamente catalán y castellano. Ella, Anna, era catalana. Sus padres le repetían a menudo que era muy afortunada de haber nacido en un país tan extraordinario. Un país que bien merecía ser considerado algo diferente, especial: Catalunya. Le explicaban que aquello imprimía carácter, de manera análoga a los sacramentos católicos, aunque fuera distinto.

Anna creció y con ella las preguntas; muchas preguntas. Si mostraba simpatías o preferencias un poco fuera de lugar, como un libro de Eugenio D´Ors – era una adolescente adelantada -, obtenía un reproche sordo, no muy explícito, algo así como una sutil retirada del afecto.

En su casa, progresivamente, cada vez que se hablaba de la crisis política y económica en los años 80, la nación española salía mal parada. Catalunya estaba siendo maltratada por el Gobierno; primero Suárez, luego el PSOE de Felipe González… “…que ya ves ha donde nos han llevado, Anna.”

Sus padres lo han dado todo por ella, su única hija. Han trabajado sin descanso para que pueda estudiar, ir a la Universidad, tener todo lo que ellos no tuvieron. Ella no les puede fallar, no les puede decepcionar.

“Claro, mamá. Claro, papá. Se les veía venir…es que estos andaluces…la cabra tira al monte.”

Estos pensamientos, estos recuerdos se agolpan en la mente de Anna, mientras forma la cadena humana con su hija Montse, tratando de formar en su interior un todo coherente, una estructura de pensamiento que la haga sentir bien, una persona digna, merecedora de respeto, un ejemplo para su hija.

“Tus raíces son lo que da sentido a tu vida, hija. Montse, tú perteneces a este País, y debes defenderlo porque sin raíces no somos nada”.

Montse traga saliva e intenta apresar a sus 13 años lo que puede significar eso de las raíces sin lo cual se deja de existir. Siente, desesperadamente, una imperiosa necesidad de descubrir qué es y de aferrarse a ello como sea.

Todo lo demás vendrá después.

jaime trabuchelli

SER UNA MICA MES. UNA FAULA.

Era una nena preciosa . El seu pare , de Mèrida . La seva mare toledana . Tots dos van arribar a Catalunya a finals dels cinquanta , cadascun pel seu costat . Ella va aconseguir un treball a Capellades en una paperera i ell a Palafrugell , en una planta de suro . El destí els va fer coincidir a Vic , un lustre després. Llargues hores extraordinàries en una fàbrica càrnia els va portar fins al matrimoni . Allà van conèixer a Carles Puig , un pròsper botiguer de la ciutat amb el qual van entaular una bona amistat . Ell els parlava llargament de la història de la nació catalana , de Macià , Companys … i li va prestar els llibres de Carner , Ferran de Pol i altres joies que aconseguia a través de la frontera francesa . Així , i amb ell , van aprendre català i moltes altres coses .

A poc a poc , Francisca i Joaquín van ser absorbint una mena d’orgull , com per osmosi , al mateix temps que una amnèsia dels seus orígens manxecs i extremenys que els feia sentir bé . Sentir millors , ja no inferiors , ja no incultes i illetrats . Ells se sentien catalans .

Així que Anna era una nena preciosa , veritablement . Enormement curiosa , vivaç i molt estimada , nascuda el 1970 , parlava perfectament català i castellà . Ella , Anna , era catalana . Els seus pares li repetien sovint que era molt afortunada d’haver nascut en un país tan extraordinari . Un país que bé mereixia ser considerat alguna cosa diferent , especial : Catalunya . Li explicaven que allò imprimia caràcter , de manera anàloga als sagraments catòlics , encara que fos diferent .

Anna va créixer i amb ella les preguntes ; moltes preguntes. Si mostrava simpaties o preferències una mica fora de lloc , com un llibre de Eugeni d’ Ors – era una adolescent avançada – , obtenia un retret sord , no gaire explícit , una mena de subtil retirada de l’afecte .

A casa , progressivament , cada vegada que es parlava de la crisi política i econòmica en els anys 80 , la nació espanyola sortia malparada . Catalunya estava sent maltractada pel Govern; primer Suárez , després el PSOE de Felipe González … ” … que ja veus ha on ens han portat, Anna . “

Els seus pares ho han donat tot per ella , la seva única filla . Han treballat sense descans perquè pugui estudiar , anar a la Universitat , tenir tot el que ells no van tenir . Ella no els pot fallar , no els pot decebre .

“És clar , mare . És clar , pare . Se’ls veia venir … és que aquests andalusos … la cabra tira a la muntanya .”

Aquests pensaments , aquests records s’amunteguen en la ment d’Anna , mentre forma la cadena humana amb la seva filla Montse , tractant de formar en el seu interior un tot coherent , una estructura de pensament que la faci sentir bé , una persona digna , mereixedora de respecte , un exemple per a la seva filla .

“Els teus arrels són el que dóna sentit a la teva vida , filla . Montse , tu pertanys a aquest país , i has defensar perquè sense arrels no som res” .

Montse s’empassa saliva i intenta capturar als seus 13 anys el que pot significar això de les arrels sense la qual cosa es deixa d’existir. Sent , desesperadament , una imperiosa necessitat de descobrir què és i de aferrar-se a això com sigui .

Tota la resta vindrà després.

jaime trabuchelli

¿Quién habla en nombre de Europa?

Una inmensa mayoría ve que Europa es el futuro, una inmensa minoría ve que Europa es el presente y leer la Historia y aprender de ella es algo que está cayendo en desuso.

Creo que los clásicos escribieron tanto porque sabiamente previeron que no íbamos a tener tiempo para pensar en el futuro, pero a lo mejor nos quedaba un ratito para leer. Y así andamos, leyendo un poco y pensando aún menos, porque a tenor de lo visto y el nivel dado en todos los medios y sectores, profundizar una mica puede hacerte parecer un pedante o lo que es peor, un inadaptado en el círculo menos pensado. Hablo de los menores de cincuenta años, que a los otros se les perdona por mayores.

Y la cuestión es que andamos de elecciones europeas, unas elecciones con un significado histórico indudable que van a configurar un panorama político y unas iniciativas que deben ser revolucionarias en todos los ámbitos. Aún así, esta pre-campaña y lo que se supone vendrá está inundada de referencias nacionales, regionales y locales…y casi despoblada, insólitamente, de un discurso en clave de Europa con contenido verdaderamente relevante. Sólo un partido minoritario pero con un pedigrí muy notable, el Partido de la Ciudadanía, está dando contenido verdaderamente relevante en esta línea.

Europa tiene el deber de aunarse de tal manera que presente una cara común y plural ante el mundo. Ese fue el sueño fundacional y ese debe ser su logro. Desde un punto de vista político, económico y social el reto es grande, pero el camino está trazado. Desde un punto de vista cultural esto apenas se ha considerado seriamente.

En esa perspectiva histórica europea en su conjunto de la que tanto hemos de aprender, la cultura debe ser lo que vertebre nuestra unión, ya que esta vocación en los demás aspectos más vale que se labre desde nuestro camino más reciente. Pero aquí, en la cultura europea, es donde vamos a hallar una riqueza y unos mimbres que nos van a hacer comprender cómo presentarnos ante el mundo desde una comprensión mucho más amplia de quiénes somos y que además, es una comprensión nueva entendida como un fenómeno socialmente generalizado.

Todo aquello que nos hizo auto destruirnos en siglos y milenios anteriores puede y debe llevarnos a una confraternización adulta – ¿no somos la vieja Europa? – que sirva de guía y modelo a un entendimiento transcultural global de nuestro mundo.

Ha llegado la hora de ser audaces, de ser valientes y dar pasos importantes en el camino de una identidad más amplia e inclusiva, Europa, permítanme la redundancia, que debe ser primeramente cultural, pues ese es el ámbito más natural para liberar lo mejor del ser humano e impulsar todos los demás aspectos de lo público y lo privado.

¿Porqué no empezar, si puede ser, en mirar hacia Europa en una campaña electoral europea? A continuación podríamos plantearnos ser audaces.

jaime trabuchelli

Virgencita, virgencita… o el “voto útil”

“Otro vendrá que bueno te hará”, “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy” o la famosa “Los experimentos con gaseosa” del Sr. D´Ors. Todo esto – y asimilados – ronda en el imaginario colectivo en los momentos en los que un modelo se agota y se inicia un nuevo ciclo.

Las ideologías van evolucionando, como no podría ser de otra manera, a medida que van siendo puestas a prueba por la realidad en sus distintos campos. Sin embargo hay una ética que como ley natural – coherencia, honradez, responsabilidad… – más que evolucionar nos observa como una madre a su bebé, a su niño, a medida que va creciendo. A todos nos gusta presentarnos como un modelo de esta ética y casi ninguno lo somos. No digo que seamos todos corruptos o desviados, y cierto es que hay grandes distancias entre unos y otros, del mismo modo que las hay en otros atributos o saberes. Pero dado que todos estamos en el mismo proceso de evolución ética, nos haríamos un gran favor evaluando los comportamientos y dejando lo que la persona es en un respetuoso distanciamiento. Ha cometido tal, se ha comportado de manera deleznable… mejor que es un tal, o esa persona no merece cual. Es difícil, pero así dejaremos abierta una rendija vital para que entre aire fresco en algo que necesitamos imperiosamente: seguir creyendo en el ser humano. Y es que esta confianza, esta fe es el necesario punto de apoyo para todas las demás: una Europa renovada, una sociedad más justa, una economía al servicio del ciudadano, una política que cuide de y vele por todos.

Este nuevo ciclo que está en plena génesis, y no sólo provocado por la reciente crisis sino por la revolución del conocimiento, la ciencia y la información en la que estamos inmersos, tiene en lo político el mayor reto para canalizar lo que el ciudadano crea que debe ser el nuevo paradigma. Y en este contexto es donde quiero insertar el secular dilema del “voto útil”.

En primer lugar, desde un punto de vista democrático esta expresión es redundante: lo único inútil es la abstención. Señoras y señores, la abstención informa poco porque envía multitud de mensajes muchos de ellos contrapuestos: enfado, desinterés, indiferencia, pereza, oposición a la democracia, enfermedad, partidarios de un golpe de estado, nacionalismo… El voto, sea cual sea, en blanco o a una formación política, por mucho o poco que te guste, es infinitamente más interpretable, y por tanto podemos todos aprender de él, tanto del propio como del ajeno. El “voto útil” es una expresión acuñada por los interesados en mantener el Status Quo de turno – por turnos – basada en estrategias corto-placistas, vacuas e ideológicamente anti-democráticas; su única finalidad es mantenerse en el poder.

En segundo lugar, la Historia nos enseña una y otra vez que no hay nada más útil que luchar por una causa imposible cuando es garante de un futuro mejor; y no hay otra manera de ser garante de algo que con hechos. El Sr. Cañas, diputado de C´s, ha hecho lo que en este país no hace nadie: dimitir sin parpadear ante una imputación por mera y simple coherencia, sin más alharacas. Gracias Sr. Cañas, en esa autovía iba usted sólo.

En tercer lugar, para catalogar algo como “útil” tiene que servir a un fin. Efectivamente hemos apuntado lo que el voto nos da en el juego democrático. Pero lo que el voto a los partidos mayoritarios nos ha dado hasta la fecha, más en las últimas fechas, es una sensación de indefensión ante el abuso de poder político y económico, la corrupción y las medidas que deberían servir para combatirlos. No entremos en el simplismo de que todos son iguales porque no es cierto y todos lo sabemos; pero la proliferación e escándalos ha puesto de manifiesto que no hay un control efectivo sobre los abusos y el inmovilismo y clientelismo de las viejas estructuras de poder no muestra una voluntad real y determinante para acabar con todo ello. Todos los días vemos ejemplos de corporativismo sectario que suponen una falta de respeto inaceptable para el ciudadano. Ninguna acusación de corrupción política hasta la fecha ha venido del propio partido en el que ocurre. Este dato es suficiente de por sí.

Por último, una invitación. Vayan a votar; aún no ha surgido una alternativa mejor a la democracia, ningún sistema de organización del poder ha dado mejor fruto en la Historia de la Humanidad. Voten más y mejor democracia, según su criterio, y háganlo conociendo lo mejor posible el mayor número de opciones. Ese es, en mi opinión, el verdadero voto útil, el que nos ofrece a todos el mayor aprendizaje, el que no necesita la disculpa de las comillas.

jaime trabuchelli